ArcelorMittal España anticipa una caída de la demanda en los próximos meses. La acumulación anticipada de inventarios por parte de los clientes afectará la actividad en las plantas de Asturias. Aunque los dos hornos altos ya están operativos, la debilidad del mercado local contrarresta las expectativas de crecimiento europeo. La descarbonización avanza sin apoyo de la demanda real, y la industria enfrenta 15 años de erosión estructural.
¿Qué significa «muerte lenta en Europa» para la siderurgia?
Philippe Meyran, presidente y CEO de ArcelorMittal en España, calificó los últimos 15 años como una «muerte lenta en Europa». No se refiere a un colapso súbito, sino a una erosión progresiva: cierre de plantas, pérdida de competitividad frente a importaciones con menores costos ambientales y regulatorios, y desinversión en innovación industrial.
Este deterioro se acentuó tras la crisis financiera de 2008 y se profundizó con la transición energética sin mecanismos de compensación justos. La industria de base dejó de ser prioridad estratégica en muchas políticas públicas, mientras los costos de producción —energía, emisiones de CO₂, cumplimiento normativo— se dispararon sin contrapartida en precios o demanda diferenciada.
El impacto económico en Asturias
Las plantas siderúrgicas de Gijón y Avilés representan más del 12 % del PIB industrial regional. Su debilidad afecta directamente a 14.000 empleos directos e indirectos. Según datos del Instituto Asturiano de Estadísticas (2025), la caída del 8,3 % en la producción siderúrgica regional en el primer trimestre de 2026 se tradujo en una contracción del 2,1 % del empleo industrial en la comunidad.
¿Por qué el acero verde no despega en el mercado español?
Meyran señaló una paradoja clave: los clientes no están dispuestos a pagar más por acero verde, incluso cuando las empresas invierten fuertemente en tecnologías de reducción de huella de carbono. El ejemplo de la lata de sardinas es revelador: el consumidor final no valora —ni asume costos por— la sostenibilidad del acero que la envuelve.
Esto evidencia una brecha crítica entre política industrial y realidad comercial. Sin mecanismos de etiquetado ambiental obligatorio, sin incentivos fiscales para compradores industriales, y sin armonización de los costos de certificación de carbono en la UE, el acero verde sigue siendo un producto de nicho.
El marco legal actual no favorece la transición
El Reglamento de Carbono Fronterizo (CBAM), vigente desde 2023, aplica aranceles a importaciones con alta intensidad de emisiones. Sin embargo, su fase de transición aún no incluye todos los productos siderúrgicos. Además, carece de mecanismos para recompensar a los productores locales que ya redujeron emisiones antes de su entrada en vigor.
Tampoco existe una normativa nacional que exija compras públicas verdes en infraestructura o construcción, lo que priva a las acerías de un mercado estable y predecible.
¿Qué proteger: solo la siderurgia o toda la industria?
Meyran insistió en que no basta con salvaguardar a la industria de base. La siderurgia es un eslabón crítico, pero depende de proveedores de maquinaria, logística, servicios de mantenimiento y formación técnica. Si se debilita la cadena, se colapsa el ecosistema industrial completo.
La Federación Asturiana de Empresarios (Fade) y Unesid coinciden: la protección debe ser sistémica. Incluye acceso a energía a precios competitivos, simplificación administrativa para proyectos de modernización, y financiación pública para inversión en eficiencia energética.
Datos Clave
- Los dos hornos altos de Asturias están activos, pero la demanda local sigue débil.
- El 8,3 % de caída en producción siderúrgica regional en Q1 2026 afectó 14.000 empleos.
- El CBAM no cubre aún todos los productos siderúrgicos clave en su fase transitoria.
- Menos del 5 % de los compradores industriales españoles exigen acero verde en sus licitaciones.
- El Informe Draghi (2024) reconoció la urgencia de una política industrial europea, pero su implementación nacional es lenta.
¿Cuál es el rol del Estado frente a la crisis siderúrgica?
El Estado debe actuar como facilitador, no como sustituto del mercado. Eso implica: garantizar acceso a hidrógeno verde a costos industriales, acelerar la tramitación de proyectos de captura de carbono y establecer un precio mínimo de carbono para importaciones no reguladas. También debe exigir criterios ambientales en todas las licitaciones públicas de infraestructuras.
Sin esta acción coordinada, la transición no será justa ni viable. La siderurgia asturiana no solo produce acero: produce empleo, innovación y soberanía industrial.
