La multinacional tecnológica Indra ha puesto su mirada en un terreno de 330.000 metros cuadrados en Avilés, donde anteriormente se encontraban las baterías de coque de Arcelor. Este espacio se ha convertido en un punto focal para los planes de expansión de la empresa, que busca establecer nuevas instalaciones para fortalecer su producción en el sector de la defensa. La necesidad de más espacio surge tras la reciente adquisición del Tallerón de Gijón, que será su primer centro de producción en la región. Con el aumento de la inversión en defensa, Indra considera que es crucial contar con infraestructuras adicionales para completar su cadena de producción de vehículos blindados.
Uno de los componentes más destacados de este proyecto es la construcción de una segunda planta dedicada a los procesos de acabado de los vehículos militares. Esta instalación se espera que tenga una superficie cubierta de entre 50.000 y 70.000 metros cuadrados, convirtiéndose en el principal equipamiento que se instalaría en el terreno de Baterías. Además, se planea crear un polo industrial que albergue empresas auxiliares, lo que generaría un parque empresarial específico para el sector de la defensa en la zona. Por último, se contempla la construcción de una pista de pruebas para los vehículos, que requerirá una longitud de un kilómetro, un requisito que ha dificultado la búsqueda de terrenos adecuados en Asturias.
La elección del terreno de Baterías no ha sido casual. Indra ha identificado esta ubicación como una oportunidad única para concentrar sus operaciones, incluyendo la planta de acabados y el polo industrial de auxiliares, así como la pista de pruebas. Sin embargo, este ambicioso plan se enfrenta a la oposición de otros actores locales, como el Puerto de Avilés, que también tiene interés en desarrollar el área. La Autoridad Portuaria ha visto en este terreno una oportunidad para expandir sus operaciones y generar un área industrial que contribuya a sus tráficos. A pesar de que la Cámara de Comercio de Avilés inicialmente apoyó la idea de que el Puerto se fijara en este suelo, hay preocupaciones sobre la posibilidad de que se impida el desarrollo de otros proyectos en la zona.
La Sociedad Estatal de Promoción Industrial y Desarrollo Empresarial (Sepides), propietaria del terreno, aún no ha recibido ofertas firmes y está a la espera de una tasación para evaluar la viabilidad de la operación. La llegada de Indra al terreno de Baterías ha cambiado el panorama, y la multinacional ahora tiene la oportunidad de presentar su propuesta. En caso de que se reciban múltiples ofertas, Sepides tendrá la última palabra sobre quién obtendrá el terreno.
### Integración con EM&E: Un Desafío Corporativo
Además de su expansión en Avilés, Indra también está en medio de un proceso de integración con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), un movimiento que ha generado cierta incertidumbre en el ámbito corporativo y político. EM&E es el segundo mayor accionista de Indra, con un 14,3% del capital, solo superado por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que posee un 28%. La integración plantea preguntas sobre el futuro reparto de poder dentro de Indra y cómo se gestionará la gobernanza de la empresa tras la fusión.
Durante una reciente reunión del consejo de administración, Indra reafirmó su compromiso con la integración y presentó varias opciones para estructurar la operación. Uno de los puntos más delicados es cómo se mantendrá el control de la SEPI en el consejo de administración, especialmente en un contexto donde el Gobierno ha expresado preocupaciones sobre posibles conflictos de interés relacionados con los hermanos Escribano, quienes están detrás de EM&E. Una de las opciones discutidas incluye la posibilidad de que la SEPI mantenga un mayor peso en el consejo, incluso con más consejeros, a pesar de que EM&E aumente su participación accionarial tras la operación.
Este enfoque busca mitigar el “ruido” político y corporativo que ha rodeado el proceso de integración, especialmente ante el temor del Gobierno de perder el control sobre una de las principales empresas nacionales en el sector de defensa. La situación es delicada y requiere un equilibrio cuidadoso entre las partes interesadas para asegurar que la operación se lleve a cabo sin contratiempos.
La expansión de Indra en Avilés y su integración con EM&E son dos movimientos estratégicos que podrían redefinir el panorama industrial en Asturias y fortalecer la posición de la empresa en el sector de defensa. Con la creciente demanda de tecnología y producción en este ámbito, la capacidad de Indra para adaptarse y crecer será crucial para su éxito futuro. La combinación de nuevas infraestructuras en Avilés y una estructura corporativa sólida podría posicionar a Indra como un líder en la industria de defensa, no solo en España, sino también a nivel internacional.
