El desmantelamiento de la central nuclear de Zorita concluye tras dos décadas de trabajo técnico riguroso. Se retiraron más de 100.000 toneladas de residuos, de las cuales el 15 % eran radiactivos. El terreno de 12 hectáreas en Almonacid de Zorita (Guadalajara) está casi listo para su devolución libre de contaminación residual. Este hito marca un precedente legal, técnico y económico para el futuro del ciclo de vida de instalaciones nucleares en España.
¿Por qué el desmantelamiento de Zorita es un referente mundial?
Zorita fue la primera central nuclear operativa en España y la primera en cerrar definitivamente. Entró en servicio en 1969 y cesó su actividad en 2006. Su desmantelamiento completo, dirigido por ENRESA, es el primero de su tipo en el país y uno de los pioneros a nivel global.
Este proceso no solo validó metodologías de descontaminación radiológica, sino que también estableció estándares para futuros proyectos bajo la Ley 25/1964 y la Ley 21/2013 de evaluación ambiental.
El reactor como núcleo del desafío técnico
El corazón de la planta —el reactor de agua ligera a presión (PWR) de diseño Westinghouse— requirió técnicas de corte remoto y encapsulamiento en contenedores blindados. Cada pieza fue caracterizada radiológicamente antes de su traslado al Almacén Temporal Centralizado (ATC) de Villar de Cañas o al Almacén de Residuos de Baja y Media Actividad (AR-1) en El Cabril.
¿Cuál ha sido el impacto económico del cierre de Zorita?
Durante sus 39 años de operación, la planta generó 36.515 millones de kWh, suficiente para abastecer anualmente a 25 provincias como Guadalajara. Evitó la emisión de 32,37 millones de toneladas de CO₂, equivalente a retirar 7 millones de coches de la circulación durante un año.
Su cierre generó una inversión directa de más de 500 millones de euros en desmantelamiento y gestión de residuos. Además, mantuvo empleo técnico especializado: 300 puestos directos y 6.000 indirectos durante su vida útil. En la fase de desmantelamiento, se crearon más de 200 empleos técnicos y logísticos de alta cualificación.
Transferencia de conocimiento y cadena de valor
El proyecto impulsó la industria nacional de ingeniería nuclear y servicios especializados. Empresas españolas como Empresarios Agrupados y Tecnatom lideraron diseños de herramientas de corte y simulación radiológica. Esto fortaleció la soberanía tecnológica en gestión de residuos radiactivos y posicionó a España como referente en la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
¿Qué marco legal regula el desmantelamiento nuclear en España?
El proceso se rige por tres pilares normativos clave: la Ley 25/1964 sobre energía nuclear, el Real Decreto 1836/1999, que regula la gestión de residuos radiactivos, y la Ley 21/2013 de evaluación ambiental. Además, la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CSN) supervisó cada fase con informes técnicos vinculantes.
La responsabilidad financiera recae en el operador histórico —en este caso Naturgy, sucesora de Unión Fenosa—, aunque ENRESA asume la ejecución técnica bajo el Fondo para el Financiamiento del Ciclo del Combustible Nuclear.
Certificación final y uso futuro del suelo
La restauración final requiere la certificación de ausencia de contaminación residual por parte de la CSN. Una vez emitida, el terreno volverá a su uso original: suelo rústico con potencial para usos agroindustriales o energías renovables. Naturgy ya ha iniciado estudios de viabilidad para instalar un parque solar en la zona.
¿Qué datos clave definen el desmantelamiento de Zorita?
- Fue la primera central nuclear operativa y la primera en cerrar en España.
- Operó durante 39 años (1969–2006) y produjo 36.515 millones de kWh.
- Se retiraron 100.000 toneladas de residuos, con 15 % radiactivo.
- El proceso duró 20 años, con inversión superior a 500 millones de euros.
- El terreno de 12 hectáreas será devuelto libre de contaminación residual.
- Participaron más de 200 técnicos especializados en ingeniería radiológica y descontaminación.
El desmantelamiento de Zorita no es solo un cierre técnico. Es un modelo de transición energética responsable, con impacto en la seguridad radiológica, la sostenibilidad económica y la gobernanza ambiental. Su éxito sienta las bases para el desmantelamiento de otras siete centrales nucleares españolas en los próximos 15 años.
