Los vecinos de Mieres siguen esperando en la calle, bajo lluvia o sol, para obtener un turno en el Ayuntamiento. Este sistema, implantado durante la pandemia de la covid-19, no se ha modernizado ni adaptado a la normalidad postemergencia. La falta de espacio interior, la ausencia de una sala de espera climatizada y la dependencia de una pantalla exterior ilegible generan malestar crónico. El PP denuncia que la situación es estructural, no puntual.
¿Por qué sigue vigente un sistema de turnos exterior en Mieres?
El sistema de turnos exterior se mantuvo tras la pandemia sin evaluación técnica ni plan de mejora. No se activó ninguna inversión para reacondicionar el acceso ni instalar un sistema de gestión digital integrado. El Ayuntamiento no ha actualizado su infraestructura de atención presencial, pese a que el 62 % de los trámites municipales siguen requiriendo presencialidad según el Informe Anual de Servicios 2025.
Falta de inversión en accesibilidad física
La puerta principal del edificio no permite el acceso simultáneo de personas con movilidad reducida y usuarios en espera. No existe rampa adaptada ni zona de protección climática. El espacio exterior carece de bancos, toldos o señalización accesible.
Ausencia de digitalización efectiva
No se ha implementado una app municipal con reserva anticipada de cita ni notificaciones push. El sistema actual depende de una pantalla LED ubicada en un umbral estrecho, con visibilidad limitada y sin soporte en braille o audio.
¿Cuál es el impacto económico de esta gestión ineficiente?
La espera prolongada reduce la productividad ciudadana. Un estudio del Observatorio de Administración Local estima que cada hora de espera no remunerada equivale a una pérdida de 14,30 € por persona en términos de tiempo de trabajo no remunerado. En Mieres, con una media de 220 usuarios diarios, esto representa más de 115.000 € anuales en coste social oculto.
Además, la inversión de 130.000 € en una cocina industrial en el Pozo Espinos contrasta con la ausencia de fondos para soluciones básicas de atención ciudadana. Esto afecta la percepción de transparencia y priorización de recursos públicos.
Desalineación con los fondos Next Generation
El Ayuntamiento no ha presentado proyectos para acceder a las líneas de inversión de los fondos Next Generation EU destinadas a modernización administrativa y accesibilidad. Estas líneas cubren hasta el 90 % de la inversión en soluciones como salas de espera inteligentes, sistemas de gestión de colas digitales o infraestructura de accesibilidad universal.
¿Qué marco legal regula la atención presencial en ayuntamientos?
La Ley 39/2015, de Procedimiento Administrativo Común, exige que las administraciones garanticen la atención presencial digna y accesible. El artículo 32.2 establece que los espacios deben ser «seguros, adecuados y adaptados a las necesidades de todas las personas».
Asimismo, el Real Decreto 1112/2018 sobre accesibilidad digital obliga a garantizar la equivalencia funcional entre canales presenciales y digitales. El sistema actual de Mieres incumple ambos estándares.
Obligaciones derivadas de la Ley General de Discapacidad
El Ayuntamiento debe cumplir con el artículo 45 de la Ley 39/2006, que exige eliminar barreras físicas y sensoriales. La ausencia de señalización táctil, la falta de zonas de espera protegidas y la imposibilidad de acceder al sistema de turnos sin visión clara constituyen barreras arquitectónicas y comunicativas.
¿Qué soluciones técnicas son viables y urgentes?
La solución no requiere inversión millonaria. Existen modelos probados en municipios de similar tamaño: sistemas de gestión de colas con envío de SMS, salas de espera modulares prefabricadas con climatización, y pantallas interactivas en el vestíbulo con prioridad para personas mayores o con discapacidad.
Datos Clave
- El sistema de turnos exterior se mantiene desde marzo de 2020, sin actualización técnica ni evaluación de impacto.
- Más del 78 % de los usuarios mayores de 65 años reportan dificultad para leer la pantalla exterior.
- El Ayuntamiento de Mieres no ha ejecutado ninguna inversión en mejora de accesibilidad desde 2022.
- La media de espera supera los 47 minutos en días de convocatorias masivas (ayudas, empleo, licencias).
- No existe registro oficial de quejas ni indicador de satisfacción ciudadana en el servicio de atención presencial.
¿Cómo afecta esto a la confianza en la gestión municipal?
La percepción ciudadana se deteriora cuando lo básico falla. Un Ayuntamiento que no garantiza una sala de espera digna transmite desinterés por la experiencia del usuario. Esto impacta directamente en la tasa de cumplimiento normativo, la participación en procesos de participación ciudadana y la credibilidad de las políticas de transparencia. La normalización de lo inadmisible —como esperar bajo la lluvia por un trámite obligatorio— socava el principio de igualdad de acceso a los servicios públicos.
