El BBVA ha experimentado una significativa turbulencia en el mercado bursátil, con una pérdida de aproximadamente 9.000 millones de euros en su capitalización tras la presentación de su balance anual a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). A pesar de que la entidad, liderada por Carlos Torres, reportó un beneficio neto de 10.511 millones de euros, lo que representa un aumento del 4,5% en comparación con el año anterior, los inversores reaccionaron negativamente, llevando a una caída de más del 7% en la Bolsa de Madrid. Esta situación también afectó a su filial Garanti, que cotiza en la Bolsa de Estambul, donde sus acciones también sufrieron una caída considerable.
La reciente caída en el valor de las acciones del BBVA se produce en un contexto donde el banco había mostrado un crecimiento notable, con un aumento cercano al 40% desde que se frustró la operación pública de adquisición (OPA) sobre el Sabadell en octubre. Sin embargo, la caída de este jueves marca la peor jornada para el banco en los últimos ocho meses. Benjamin Toms, analista de RBC, ha expresado que las perspectivas de crecimiento para el banco son inciertas, sugiriendo que las acciones podrían enfrentar dificultades para recuperarse en el corto plazo. A pesar de los resultados financieros positivos, Toms considera que el mercado ya ha descontado gran parte de este rendimiento.
Uno de los factores que ha generado preocupación entre los inversores es la disminución en el ratio de capital CET1, un indicador clave de la solvencia del banco. Aunque el CET1 se situó en un 12,7%, superando los requisitos del Banco Central Europeo (BCE), se observó una caída de 73 puntos básicos en comparación con el trimestre anterior, lo que representa una disminución del 13%. Los analistas de UBS anticipan que el ratio de solvencia podría alcanzar el 12,9%, pero la caída reciente ha suscitado dudas sobre la capacidad del BBVA para manejar su exposición a mercados emergentes.
La exposición del BBVA a mercados como Turquía y México ha sido un punto focal de preocupación. Las provisiones del grupo han aumentado considerablemente, pasando de 198 millones de euros en 2024 a 373 millones de euros al cierre de 2025. Esta situación ha sido atribuida a la necesidad de mayores provisiones debido a la inestabilidad económica en estos países. En particular, la lira turca ha estado sufriendo de hiperinflación, lo que ha llevado a los analistas a advertir sobre los riesgos asociados a la política monetaria y los cambios en el mercado de divisas.
En el parqué de Estambul, las acciones de Garanti han caído cerca de un 5%, lo que se traduce en una pérdida de entre 430 y 550 millones de euros en valor bursátil. Dado que el BBVA es el principal accionista de Garanti, con un 86% del capital, cualquier fluctuación en el valor de esta filial tiene un impacto directo en la valoración total del grupo. La situación actual del mercado ha llevado a una venta generalizada de acciones, lo que ha contribuido a la caída del 1,90% en el índice bursátil en general.
Los analistas de Jefferies han señalado que la situación del BBVA es preocupante, especialmente en lo que respecta a su exposición a mercados emergentes. La necesidad de incrementar las provisiones ha generado dudas sobre la capacidad del banco para mantener su rentabilidad en el futuro. A pesar de que los resultados financieros son atractivos, la incertidumbre en torno a la solvencia y la exposición a riesgos externos ha llevado a una reevaluación de las expectativas del mercado.
En este contexto, es crucial que el BBVA implemente estrategias efectivas para mitigar los riesgos asociados a su exposición a mercados volátiles. La gestión adecuada de las provisiones y la mejora en el ratio de capital serán fundamentales para restaurar la confianza de los inversores y estabilizar el precio de sus acciones. Además, el banco deberá considerar diversificar su exposición geográfica y sectorial para reducir la dependencia de mercados específicos que presentan altos niveles de riesgo.
La situación del BBVA es un recordatorio de la volatilidad inherente a los mercados financieros y la importancia de una gestión prudente en tiempos de incertidumbre económica. A medida que el banco navega por estos desafíos, será esencial que mantenga una comunicación clara con los inversores y el mercado en general, asegurando que se comprendan las medidas que se están tomando para abordar las preocupaciones actuales y garantizar la estabilidad a largo plazo del grupo.
