Quim Salarich, un destacado esquiador español, se prepara para afrontar sus terceros Juegos Olímpicos de Invierno en Milano-Cortina 2026. Con una mezcla de emoción y responsabilidad, Salarich será el abanderado de la delegación española en la ceremonia de inauguración, junto a la patinadora Olivia Smart. En una reciente entrevista, Salarich compartió sus pensamientos sobre este honor y sus expectativas para los Juegos.
### La Delegación Española y el Crecimiento de los Deportes de Invierno
La delegación española que participará en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 está compuesta por 20 deportistas, la cifra más alta en la historia del país en estas competiciones, igualando los números de Sochi 2014 y Grenoble 1968. Salarich expresó su orgullo por el crecimiento de la familia de deportes de invierno en España, señalando que este aumento en la participación es un indicativo de que se están haciendo las cosas bien y de que hay un compromiso creciente hacia estos deportes.
«Es un orgullo ver cómo la familia de deportes de invierno empieza a crecer poco a poco y esperemos que siga haciéndolo para poder llegar a tener, quién sabe, 50 deportistas en los siguientes Juegos o dentro de ocho años», comentó Salarich. La delegación está compuesta por trece mujeres y siete hombres, lo que refleja un equilibrio en la representación de género en el equipo. El esquiador subrayó que, independientemente del género, todos los deportistas están unidos por un mismo objetivo: representar a España con orgullo.
Salarich, quien ha sido seleccionado como abanderado, admitió que no se esperaba este honor. «Me lo dijeron al principio de la temporada, pero hay muchos deportistas buenos con un currículum increíble. Cuando me lo dijeron se me puso la piel de gallina», recordó. Para él, el momento de llevar la bandera es un símbolo de orgullo no solo para él, sino también para aquellos compañeros que no pudieron clasificar.
### Expectativas y Desafíos en el Slalom
En cuanto a sus expectativas para la competición, Salarich se siente optimista sobre sus posibilidades de conseguir una medalla en slalom. «Creo que sí. Luego el deporte es como es y al final es una competición de un día en la que hay muchos factores que pueden influir a que la balanza se decante para un lado o para otro», explicó. A pesar de que no se considera uno de los favoritos, Salarich confía en sus habilidades y en la preparación que ha realizado.
«Si estoy en el portillón, tengo las cualidades y facultades para hacerlo y tengo que ir a por ello. Luego si todo se pone a favor, ¿por qué no?», se preguntó. La presión de competir en unos Juegos Olímpicos es intensa, y Salarich es consciente de que el slalom es una disciplina en la que un solo error puede costar una medalla. «Lo más difícil es no fallar, porque al final estás 60 curvas a mucha velocidad y con un giro corto, y lo más probable es que falles», comentó.
El esquiador también reflexionó sobre su trayectoria en los Juegos Olímpicos. Hasta ahora, ha participado en dos ediciones, pero no ha logrado trasladar a la competición olímpica los buenos resultados que ha obtenido en otras competiciones. «Cuando salgo en los Juegos voy con la mentalidad de que puedo hacerlo, pero en mis segundos Juegos no era consciente de lo rápido que podía ir y de los resultados que podía hacer», admitió. A pesar de las dificultades, Salarich está decidido a aprovechar su experiencia y madurez en esta ocasión.
La historia del esquí en España está marcada por los hermanos Fernández Ochoa, quienes han dejado una huella imborrable en el deporte. Salarich, quien comenzó a esquiar a una edad temprana, reconoce la influencia de estos pioneros en su carrera. «Hablar de esquí en España es hablar de los hermanos Fernández Ochoa. Es una familia que ha logrado dos de las cinco medallas que tiene España», afirmó. La conexión con la historia del esquí en su país es un recordatorio constante de lo que se puede lograr con dedicación y esfuerzo.
A medida que se acerca la ceremonia de inauguración, Salarich se prepara para vivir un momento único. «Lo importante es que no se me caiga la bandera, porque el resto va a ser fácil. Voy a fluir, vivir el momento y disfrutarlo porque es una cosa que solo pasa una vez y no le pasa a todo el mundo», concluyó. Su enfoque positivo y su determinación son un reflejo del espíritu competitivo que caracteriza a los atletas olímpicos.
La participación de Quim Salarich en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026 no solo representa un hito en su carrera, sino también un símbolo de esperanza y orgullo para el deporte español. Con una delegación más fuerte que nunca y un compromiso renovado hacia los deportes de invierno, España se prepara para dejar su huella en el escenario olímpico.
