Abelardo de la Espriella, conocido como ‘El Tigre’, lidera una ola conservadora sin precedentes en Colombia. Su discurso de mano dura, su rechazo al modelo petrista y su apoyo al libre mercado lo posicionan como el principal desafío al oficialismo en las elecciones presidenciales de 2026. Con entre un 21% y un 31% de intención de voto, su ascenso refleja una fractura profunda en el electorado colombiano.
¿Quién es Abelardo de la Espriella y por qué lo llaman ‘El Tigre’?
Abelardo de la Espriella es un abogado de 47 años, fundador del movimiento Defensores de la Patria, sin trayectoria previa en cargos de elección popular. Adoptó el apodo ‘El Tigre’ para simbolizar su enfoque agresivo contra el narcotráfico, la corrupción y lo que llama «el caos institucional». Su imagen se construye en torno a la disciplina, la autoridad y el orden moral.
No es un político tradicional. Su influencia surge de redes sociales, mítines masivos y alianzas con sectores evangélicos y empresariales. Su discurso evita el tecnicismo y apela a emociones: seguridad, familia y soberanía nacional.
¿Qué impulsa el auge de la ultraderecha en Colombia?
El ascenso de ‘El Tigre’ no es aislado. Responde a un vacío de confianza en el gobierno de Gustavo Petro. Aunque su administración logró aumentos salariales y pensionales, no contuvo la escalada de violencia armada ni resolvió la crisis del sistema de salud.
Estas fallas generaron descontento en sectores medios y urbanos. Muchos votantes perciben al oficialismo como ineficaz frente al crimen organizado. Esa percepción alimenta el apoyo a propuestas radicales de seguridad y control estatal.
El rol de los medios y las redes sociales
De la Espriella domina el ecosistema digital. Sus videos cortos, con frases contundentes y música épica, generan millones de visualizaciones. Plataformas como TikTok y YouTube le permiten saltar los filtros tradicionales de la prensa.
La fragmentación del uribismo
El Centro Democrático, histórica fuerza de la derecha, ha perdido terreno. Su candidata Paloma Valencia obtiene entre un 13% y un 22% de intención de voto. Eso evidencia que el electorado conservador ya no se identifica con el estilo de Álvaro Uribe, sino con un discurso más nacionalista y moralista.
¿Cuál es el impacto económico del discurso de ‘El Tigre’?
De la Espriella defiende el libre mercado, la reducción de impuestos a las empresas y la flexibilización laboral. Promete atraer inversión extranjera con estabilidad jurídica y seguridad. Sin embargo, sus planes carecen de detalles fiscales concretos.
Economistas advierten que su modelo podría profundizar la desigualdad. Colombia ya tiene uno de los índices de Gini más altos de América Latina. Sin políticas redistributivas claras, su enfoque podría agravar la brecha entre ricos y pobres.
Además, su rechazo a los acuerdos ambientales y su apoyo a la explotación de recursos naturales generan tensiones con los compromisos climáticos internacionales.
¿Qué marco legal y constitucional enfrenta ‘El Tigre’?
Colombia tiene una Constitución de 1991 que garantiza derechos sociales, pluralismo y separación de poderes. Cualquier gobierno debe respetar el Estado Social de Derecho, los tratados internacionales y las sentencias de la Corte Constitucional.
De la Espriella ha criticado decisiones judiciales que limitan el uso de la fuerza pública. Su propuesta de reformar el sistema de justicia penal ha generado alertas sobre posibles retrocesos en garantías procesales.
También ha cuestionado la autonomía del Consejo Nacional Electoral y del Procurador General, lo que activa mecanismos de control constitucional.
Datos Clave
- Abelardo de la Espriella no tiene experiencia previa en cargos públicos.
- Su movimiento Defensores de la Patria no está inscrito como partido político formal, sino como movimiento ciudadano.
- Las encuestas lo ubican como segundo en intención de voto, detrás de Iván Cepeda pero por delante de Paloma Valencia.
- Su discurso se centra en tres pilares: seguridad, familia y libre mercado.
- El 72% de sus seguidores en redes sociales tiene menos de 35 años.
El auge de ‘El Tigre’ no es solo un fenómeno electoral. Es un síntoma de la desconfianza en las instituciones, la polarización ideológica y la búsqueda de respuestas simples ante problemas complejos. Su éxito o fracaso definirá si Colombia se inclina hacia un modelo autoritario de seguridad o refuerza sus instituciones democráticas. La primera vuelta electoral este domingo será una prueba decisiva para el futuro del sistema político colombiano.
