En la tarde del 10 de enero de 2026, Sentmenat, un municipio de la provincia de Barcelona, se convirtió en el escenario de una intensa protesta organizada por colectivos antifascistas y de la izquierda independentista. El motivo de la manifestación fue la apertura de una sede por parte de la organización de extrema derecha Núcleo Nacional, un grupo que ha ganado notoriedad en los últimos años por su discurso xenófobo y homófobo. La protesta, que reunió a aproximadamente 400 personas, terminó en enfrentamientos con la policía, resultando en cuatro agentes de los Mossos d’Esquadra heridos.
Los manifestantes, en su mayoría jóvenes, se habían congregado inicialmente en Barcelona para protestar contra la presencia de Núcleo Nacional en Catalunya. Al enterarse de la ubicación de la nueva sede, decidieron trasladarse a Sentmenat, donde intentaron acercarse al local de la organización neonazi. A pesar de la fuerte presencia policial, que incluía un dispositivo de orden público con furgonetas de la brigada móvil, los manifestantes lograron acercarse a unos pocos metros del lugar, donde se produjo un tenso enfrentamiento.
### La Respuesta de la Policía y el Desarrollo de los Hechos
Los Mossos d’Esquadra, responsables del mantenimiento del orden público, habían establecido un cordón de seguridad para evitar que los manifestantes se acercaran al local. Aunque la policía no podía prohibir la inauguración de la sede, estaban preparados para intervenir en caso de que se produjeran discursos de odio o actos de violencia. Sin embargo, la situación se tornó violenta cuando algunos de los manifestantes comenzaron a lanzar bengalas y objetos contundentes hacia los agentes, lo que llevó a la policía a realizar cargas para dispersar a la multitud.
Durante los enfrentamientos, se reportaron incidentes en los que los jóvenes concentrados lanzaron piedras y palos, lo que resultó en la necesidad de que los Mossos intervinieran con cargas policiales. A pesar de la violencia, no se registraron detenciones en el lugar, aunque la tensión se mantuvo alta durante toda la protesta. Los manifestantes, que superaban en número a los asistentes al acto de Núcleo Nacional, coreaban consignas como «Aquí están los antifascistas» y «Ni un paso atrás», reafirmando su postura en contra de la organización de extrema derecha.
### Núcleo Nacional: Un Grupo en el Ojo del Huracán
Núcleo Nacional ha sido objeto de controversia desde su aparición en la escena política catalana. La organización se caracteriza por su discurso abiertamente xenófobo y homófobo, así como por su admiración hacia figuras históricas como Franco y Hitler. Su llegada a Catalunya fue anunciada a través de un video en el que afirmaban disfrutar al ver la reacción de sus opositores, lo que provocó una respuesta inmediata de los colectivos antifascistas.
La organización ha intentado ganar apoyo entre sectores descontentos, como aquellos afectados por desastres naturales, y ha estado involucrada en actos violentos en el pasado, incluyendo agresiones a manifestaciones pacíficas. La presencia de figuras como Iván Chicano y Dídac González, conocidos por su historial delictivo, ha alimentado aún más la preocupación sobre la naturaleza de este grupo y sus intenciones en Catalunya.
La apertura de la sede en Sentmenat no solo representa un desafío para las autoridades locales, sino que también pone de manifiesto la creciente polarización en la sociedad catalana. La reacción de los colectivos antifascistas refleja un compromiso firme en la lucha contra el extremismo y la defensa de los derechos humanos, en un contexto donde la violencia y el odio parecen estar en aumento.
La situación en Sentmenat es un claro ejemplo de cómo las tensiones políticas y sociales pueden desembocar en enfrentamientos físicos, poniendo en riesgo la seguridad de los ciudadanos y de las fuerzas del orden. La respuesta de la policía, aunque necesaria para mantener el orden, también ha sido objeto de críticas, ya que muchos consideran que la violencia no es la solución a un problema que requiere un enfoque más integral y educativo.
A medida que la situación evoluciona, es crucial que tanto las autoridades como la sociedad civil trabajen juntas para abordar las raíces del extremismo y fomentar un diálogo constructivo que promueva la inclusión y el respeto mutuo. La lucha contra el fascismo y la xenofobia no solo es responsabilidad de unos pocos, sino de toda la sociedad, que debe unirse para construir un futuro más justo y equitativo para todos.
