El Museo Evaristo Valle de Gijón ha inaugurado una experiencia pionera: un museo virtual instalado en sus jardines reales. Desde el 10 de mayo hasta el 30 de junio de 2026, los visitantes acceden a una exposición inmersiva mediante gafas de realidad aumentada. No hay paredes ni vitrinas. Solo espacio físico que se transforma en entorno digital interactivo. Esta iniciativa refleja una apuesta estratégica por la innovación cultural en el norte de España.
¿Qué es ‘La herencia… codificada: del ADN al qubit’?
Se trata de una exposición colectiva que explora la convergencia entre biología, computación cuántica y expresión artística. El título alude a la transición de la información biológica (ADN) a la información cuántica (qubit). Tres creadores digitales —Emma Fernández Granada, María Ruiz y Eduardo Fuentevilla— lideran los contenidos. Cada uno aporta una capa distinta de narrativa visual y sonora.
El pabellón ‘Hexagon Structure Pavilion’
Diseñado por la arquitecta y artista June Lee, el pabellón no existe físicamente. Solo emerge con las gafas. Su forma hexagonal simboliza la estructura molecular y la red digital. El software subyacente es desarrollado por la startup Maedcore, con sede en Asturias. Esto refuerza el vínculo entre arte, tecnología local y transferencia de conocimiento.
¿Cómo funciona la experiencia inmersiva en los jardines?
Los visitantes reciben gafas calibradas y un breve tutorial. Luego, caminan libremente por los jardines del museo. Al mirar, ven la cúpula virtual superpuesta al entorno real. Escuchan sonidos espaciales generados en tiempo real. Perciben tres esferas flotantes que contienen obras interactivas: una representa la mutación genética, otra la decoherencia cuántica y la tercera, la memoria digital.
Integración con el entorno físico
La experiencia no aisla al usuario. El sonido del viento, el canto de los pájaros y el tacto del césped permanecen presentes. Esto evita la sobreestimulación y refuerza la realidad mixta, no la sustitución. El diseño respeta el patrimonio paisajístico del museo, declarado Bien de Interés Cultural.
¿Qué impacto tiene esta iniciativa en el sector cultural español?
Esta exposición forma parte de una tendencia nacional: la digitalización crítica del patrimonio. Según el Informe Anual de Cultura 2025 del Ministerio de Cultura, el 68 % de los museos públicos españoles ya tienen proyectos piloto de realidad aumentada. Pero el Evaristo Valle es el primero en Asturias en desplegar una instalación permanente —aunque temporal en fechas— sin infraestructura física adicional.
Implicaciones económicas y formativas
El proyecto generó 12 empleos directos en desarrollo tecnológico y 4 puestos temporales en atención al público. Además, la Fundación Evaristo Valle firmó un convenio con la Universidad de Oviedo para formar a estudiantes en curaduría digital. Esto posiciona a Gijón como nodo de innovación cultural en el norte peninsular.
¿Qué marco legal regula este tipo de exposiciones virtuales?
No existe una normativa específica para museos virtuales en España. Sin embargo, se aplican tres cuerpos legales clave:
- La Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español, que exige respeto al entorno físico y paisajístico.
- El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), por el tratamiento de datos biométricos en gafas con sensores.
- La Ley de Propiedad Intelectual, que protege las obras generadas con inteligencia artificial bajo la figura de ‘obra colectiva’.
Datos Clave
- La exposición está abierta hasta el 30 de junio de 2026, con entrada gratuita.
- Se utilizan gafas de realidad aumentada de última generación con rastreo ocular y audio espacial 3D.
- El pabellón virtual ocupa 180 m² de superficie proyectada, integrado en 3.200 m² de jardines reales.
- Más del 72 % de los visitantes menores de 35 años calificaron la experiencia como ‘transformadora’.
- El proyecto recibió una subvención de 142.000 € del Programa Estatal de Fomento de la Cultura Digital del Ministerio de Cultura.
Esta iniciativa no es una moda tecnológica. Es una redefinición del espacio expositivo. El Museo Evaristo Valle demuestra que la realidad aumentada no reemplaza al arte físico. Lo amplía. Lo vuelve permeable. Y lo ancla, con rigor, en su contexto geográfico, histórico y legal.
