El Teatro de la Laboral en Gijón se convirtió en el escenario perfecto para una noche mágica, donde el cantautor madrileño Quique González deslumbró a su público con una actuación llena de energía y complicidad. La cita, que tuvo lugar el 1 de febrero de 2026, reunió a un auditorio prácticamente lleno, ansioso por disfrutar de los nuevos temas de su disco ‘1973’. Este álbum, que lleva el mismo nombre que el año de su nacimiento, refleja una etapa más luminosa y ágil en la carrera de González, quien ha sabido mantenerse fiel a su esencia a lo largo de tres décadas en la música.
La velada comenzó con un telonero especial, Toni Brunet, guitarrista de la banda, quien ofreció un breve set con sus propias composiciones. Sin embargo, la verdadera magia comenzó cuando Quique y su banda salieron al escenario entre aplausos ensordecedores. La primera canción, ‘Terciopelo azul’, un enérgico tema del nuevo disco, marcó el tono de una noche que prometía ser un viaje nostálgico y emocionante.
### Un Repertorio que Conecta Generaciones
A medida que avanzaba el concierto, el público se sumergió en un repertorio que abarcaba tanto los nuevos temas de ‘1973’ como clásicos de su carrera. La banda, compuesta por músicos de gran talento, incluyendo a Raúl Bernal en teclados y acordeón, Jacob Reguilón al bajo y Carlos Arancegui en batería, ofreció un sonido limpio y potente que resonó en cada rincón del teatro. La complicidad entre González y su banda fue palpable, creando una atmósfera íntima y vibrante.
Entre los temas destacados de la noche se encontraba ‘La caja de herramientas’, una canción de rítmica fluida que cautivó a los asistentes. La poética ‘Flashes’, con su aire setentero, y ‘Cheques falsos’, donde González se sentó al piano, mostraron la versatilidad del artista y su capacidad para conectar con el público a través de letras profundas y melodías cautivadoras. La interpretación de ‘Descosiendo el milagro’ y ‘Coleccionistas’ mantuvo la energía alta, mientras que ‘Preguntas sencillas’ ofreció un momento más acústico y reflexivo, destacando la habilidad de González para alternar entre diferentes estilos musicales.
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue la interpretación de ‘STUOPET’, una canción dedicada a su hija, que resonó con muchos padres presentes en el auditorio. La dedicación de González a su familia y su capacidad para plasmar esos sentimientos en su música es una de las razones por las que ha mantenido una conexión tan fuerte con su público a lo largo de los años. La velada continuó con ‘Santos’, un homenaje a figuras queridas en el mundo de la música, que dejó a muchos con la piel de gallina.
### Un Viaje a Través del Tiempo Musical
La segunda parte del concierto fue un verdadero festín para los seguidores de González, quienes se entregaron a los clásicos que han marcado su carrera. ‘Sangre en el marcador’ encendió la mecha, seguida por una versión rejuvenecida de ‘Miss camiseta mojada’, que hizo que el público se levantara de sus asientos y se dejara llevar por la energía del momento. La interacción entre González y su audiencia fue constante, creando un ambiente de celebración y complicidad que es difícil de encontrar en otros conciertos.
El ritmo no disminuyó con ‘Caminando en círculos’, que llevó a los asistentes a un pico de euforia. Momentos de calma llegaron con ‘Amor en ruta’ y ‘Nadie podrá con nosotros’, donde el público se unió en un coro de voces, creando una experiencia colectiva inolvidable. La emoción volvió a dispararse con ‘Me agarraste’ y ‘Salitre’, que cerraron la noche de manera triunfal, dejando a todos con ganas de más.
La actuación de Quique González en Gijón no solo fue un concierto, sino un viaje a través de su carrera, una celebración de la música y una conexión profunda con su público. La habilidad del cantautor para contar historias a través de sus letras y su carisma en el escenario lo han consolidado como uno de los referentes del rock independiente español. La noche en el Teatro de la Laboral fue un recordatorio de por qué González sigue siendo un artista relevante y querido, capaz de emocionar y conectar con diferentes generaciones de oyentes.
El evento no solo destacó la música de Quique González, sino también la importancia de espacios como el Teatro de la Laboral, que permiten que la cultura y el arte sigan floreciendo en Gijón. La combinación de un artista talentoso y un público entusiasta creó una atmósfera mágica que perdurará en la memoria de todos los asistentes. La música de González sigue siendo un faro de esperanza y conexión en un mundo que a menudo parece desconectado, y su actuación en Gijón fue una celebración de esa conexión.
