La situación actual de ArcelorMittal en Asturias se presenta como un desafío significativo para la compañía, especialmente en la recta final del año. La producción se ha visto afectada por múltiples factores, incluyendo paradas programadas y problemas técnicos en sus instalaciones. Este artículo explora los detalles de estas interrupciones y su impacto en la producción de acero en la región.
**Desafíos en la Producción de Acero**
ArcelorMittal, uno de los gigantes de la industria siderúrgica, ha enfrentado una serie de contratiempos en sus plantas de Asturias. La parada del sínter «A» por mantenimiento, junto con los problemas persistentes del horno alto «B», ha llevado a una caída drástica en la producción de arrabio. Este horno ha estado fuera de operación durante dos meses debido a fallos técnicos, lo que ha generado una serie de detenciones intermitentes en diferentes talleres de la planta.
La situación se complica aún más con la reciente decisión de detener la línea de decapado en Avilés. Esta parada, programada para comenzar el 30 de noviembre y durar tres semanas, es parte de una inversión de 18 millones de euros destinada a mejorar la infraestructura de la planta. La línea de decapado es crucial para el tratamiento del acero, ya que elimina las capas de óxido que se forman en la superficie del material. La interrupción de esta línea no solo afectará la producción de acero en Avilés, sino que también tendrá repercusiones en otros procesos, como el tren tándem y la producción de hojalata.
La dirección de ArcelorMittal había anunciado una inversión total de 168 millones de euros para sus fábricas en Asturias y otras localidades, con el objetivo de modernizar y mejorar la eficiencia de sus operaciones. Sin embargo, la combinación de paradas programadas y problemas técnicos ha llevado a una situación en la que la planta de Avilés opera solo al 60% de su capacidad.
**Efectos en la Cadena de Producción**
La falta de arrabio debido a la inoperatividad del horno alto «B» ha creado un efecto dominó en la cadena de producción de ArcelorMittal. La planta de Gijón, que depende del suministro de arrabio de Avilés, ha tenido que ajustar su producción, priorizando la fabricación de bobinas calientes destinadas a la industria del automóvil y la producción de carriles, donde la compañía tiene una cartera de pedidos significativa. Esta priorización ha llevado a que otros talleres experimenten paradas intermitentes, afectando la producción general de la empresa.
Por ejemplo, la falta de disponibilidad de desbastes para laminar ha obligado a prolongar la parada del tren de chapa gruesa en Gijón. Esta situación es crítica, ya que el tren de chapa gruesa depende de los desbastes producidos en la acería de Avilés, que, como se mencionó anteriormente, está operando a una capacidad reducida. La falta de materia prima ha llevado a la empresa a implementar un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) que se mantendrá vigente hasta finales de año, lo que refleja la gravedad de la situación laboral en la planta.
La dirección de ArcelorMittal ha convocado a los sindicatos para discutir un nuevo ERTE a partir del 4 de diciembre, lo que indica que la empresa está tomando medidas para gestionar la situación laboral de sus empleados en medio de esta crisis de producción. La incertidumbre sobre la reactivación del horno alto «B» y la duración de las paradas programadas plantea un futuro incierto para la producción de acero en Asturias.
La situación actual de ArcelorMittal en Asturias es un claro ejemplo de cómo los problemas técnicos y las paradas programadas pueden afectar no solo la producción de una empresa, sino también su capacidad para cumplir con las demandas del mercado. A medida que la compañía trabaja para resolver estos problemas, la atención se centra en cómo estas decisiones impactarán a largo plazo en la industria siderúrgica de la región.
