El estrecho de Ormuz está cerrado de nuevo por orden de la Guardia Revolucionaria Islámica, tras la reactivación del bloqueo estadounidense a puertos iraníes. Esta medida ha paralizado el tránsito de más de 120 buques comerciales en menos de 48 horas. El canal estratégico, por donde circula el 20 % del petróleo mundial, enfrenta su mayor tensión desde 2019. Las consecuencias ya se reflejan en los mercados de crudo, con subidas del 7,3 % en el precio del barril de Brent.
¿Qué ha desencadenado el nuevo cierre del estrecho de Ormuz?
La decisión iraní responde directamente a la extensión unilateral del bloqueo marítimo estadounidense, que incluye sanciones a 14 terminales portuarias iraníes y restricciones a seguros de carga. Washington rechazó la propuesta de Pakistán para una tregua provisional. En menos de dos horas, embarcaciones de la Guardia Revolucionaria interceptaron tres buques —uno de ellos petrolero— y dispararon advertencias a 30 km al noreste de Omán.
Acción militar con efecto disuasorio
Los disparos no causaron daños estructurales, pero sí generaron una respuesta de evasión masiva: 92 tanqueros anclaron fuera de la zona de exclusión iraní. La Organización Marítima Internacional (OMI) emitió una alerta de nivel rojo para el tráfico comercial en el Golfo Pérsico.
¿Cuál es el impacto económico real del cierre?
El estrecho de Ormuz maneja 21 millones de barriles diarios de petróleo y productos refinados. Su interrupción obliga a rutas alternativas como el oleoducto Abu Dhabi–Dubái (Habshan–Fujairah), con capacidad limitada de 1,5 millones de barriles/día. Esto ha disparado los fletes marítimos un 41 % en una semana.
Crisis en cadenas de suministro globales
Empresas europeas de energía reportan retrasos en entregas de gas licuado. Japón y Corea del Sur, que importan más del 80 % de su crudo desde el Golfo, activaron planes de contingencia. El Fondo Monetario Internacional advirtió que una interrupción prolongada podría reducir el crecimiento global en 0,4 puntos porcentuales.
¿Qué marco legal respalda o limita estas acciones?
Irán invoca el artículo 25 del Convenio de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS) para justificar su control soberano sobre aguas territoriales. Sin embargo, el artículo 38 exige libertad de tránsito inocente en estrechos usados para navegación internacional. EE UU no ha ratificado UNCLOS, pero aplica su normativa mediante la Ley de Sanciones contra Irán (ISA). La Corte Internacional de Justicia no tiene jurisdicción obligatoria en este conflicto, ya que Irán no acepta su competencia en materia de seguridad nacional.
Sanciones y contramedidas en cadena
La Unión Europea activó el mecanismo INSTEX para facilitar pagos no bancarios con Irán, pero su alcance sigue limitado a bienes humanitarios. Mientras tanto, el Departamento del Tesoro de EE UU amplió sus listas de entidades sancionadas a 23 compañías navieras con vínculos con la Guardia Revolucionaria.
¿Qué implicaciones tiene para las negociaciones de alto el fuego?
La mediación de Pakistán se encuentra en punto muerto. El mensaje atribuido a Motjama Jamenei, Líder Supremo iraní, rechaza cualquier «diálogo bajo presión». Por su parte, el viceministro de Exteriores iraní, Saeed Khatibzadeh, calificó las declaraciones de Donald Trump sobre «volver a lanzar bombas» como «irresponsables y contrarias al derecho internacional».
Datos Clave
- El estrecho de Ormuz mide solo 34 km de ancho en su punto más estrecho.
- Irán ha cerrado parcialmente el canal en 7 ocasiones desde 2011.
- El 90 % de las exportaciones iraníes de petróleo dependen de Ormuz.
- Las aseguradoras marítimas occidentales suspendieron coberturas en la zona desde el 15 de abril.
- La Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU, que avala el acuerdo nuclear JCPOA, sigue vigente pero sin mecanismos de cumplimiento efectivo.
El cierre no es solo táctico: es una demostración de poder de disuasión asimétrica. Irán no busca una guerra abierta, sino forzar una renegociación bajo condiciones propias. Mientras tanto, los mercados, las flotas y los gobiernos miden cada hora el costo de la inestabilidad en la arteria energética más crítica del planeta.
