La poesía, a menudo considerada un arte minoritario, tiene la capacidad de unir a las personas a través de las palabras. Este fue el mensaje central de la gala artística organizada por la Asociación de Escritores y Escritoras de Asturias (AEA) en el Teatro Filarmónica de Oviedo, con motivo del Día Mundial de la Poesía. La celebración, que tuvo lugar el 18 de marzo de 2026, no solo fue un homenaje a la poesía, sino también un paso hacia la aspiración de Oviedo como Capital Europea de la Cultura en 2031.
La velada, titulada ‘Pallabres compartíes, camín a Europa/Palabras compartidas, camino a Europa’, reunió a una treintena de autores que compartieron sus versos en un ambiente de camaradería y creatividad. La escritora María Esther García López, presidenta de la AEA, fue la encargada de abrir el evento, destacando la importancia de la poesía en tiempos de crisis y sufrimiento. En sus palabras, hizo eco de la necesidad de que la poesía esté presente en todos los rincones del mundo, invitando a los asistentes a soñar con versos que trasciendan fronteras.
El evento no solo se limitó a la lectura de poemas; también incluyó actuaciones musicales y de danza, enriqueciendo la experiencia cultural. Chema Aladro y Luisma Álvarez Cimadevilla aportaron su música en directo, mientras que los bailarines Lydia Areces Novo y Yariel Espinosa ofrecieron una interpretación que complementó la lírica de los poetas. Además, las pinturas de Desirée Rodríguez Martínez y Mara Rodríguez Huerta añadieron un componente visual que hizo de la gala un espectáculo integral.
La diversidad lingüística fue otro de los aspectos destacados de la noche. Poetas de diferentes nacionalidades compartieron sus obras en varios idiomas, incluyendo el rumano, eslovaco, checo, francés, italiano, alemán, portugués, gallego, catalán y asturiano. Esta variedad no solo enriqueció el evento, sino que también simbolizó la unión de culturas a través de la poesía. La escritora María Esther García López cerró la gala con un poema en suahili, enviado desde Ámsterdam, lo que subrayó el carácter global de la celebración.
La gala también sirvió como un homenaje a los poetas y escritores que han fallecido en el último año, recordando la importancia de su legado en la literatura y la cultura. Entre ellos, se mencionaron a figuras como Xuan Bello, Mariano Antolín Rato y Javier García Rodríguez, quienes dejaron una huella imborrable en el panorama literario asturiano.
La presencia del concejal de Cultura de Oviedo, David Álvarez, fue un testimonio del apoyo institucional a la cultura y la literatura. Su participación en el evento refuerza el compromiso del Ayuntamiento con la promoción de la poesía y las artes en general, en un momento en que la cultura se enfrenta a desafíos significativos.
La gala no solo fue un evento artístico, sino también un espacio de reflexión sobre el papel de la poesía en la sociedad actual. En un mundo marcado por conflictos y sufrimiento, la poesía emerge como una herramienta poderosa para fomentar la esperanza y la conexión entre las personas. La escritora García López enfatizó que la poesía puede ayudar a «asustar la soledad de los días y alimentar la esperanza», un mensaje que resonó profundamente entre los asistentes.
La importancia de eventos como este radica en su capacidad para crear comunidad y fomentar el diálogo cultural. La poesía, a menudo relegada a un segundo plano, se convierte en un vehículo para la expresión de emociones y experiencias compartidas. La gala en Oviedo es un ejemplo de cómo la literatura puede ser un puente entre diferentes culturas y lenguas, promoviendo la diversidad y la inclusión.
El evento también destacó la relevancia de la poesía en la educación y el desarrollo personal. La lectura de poemas puede ser una forma de explorar la identidad y las emociones, así como de fomentar la empatía y la comprensión entre diferentes grupos. En este sentido, la AEA y el Ayuntamiento de Oviedo están trabajando para integrar la poesía en programas educativos y actividades comunitarias, asegurando que las futuras generaciones tengan acceso a este arte.
La celebración del Día Mundial de la Poesía en Oviedo es un recordatorio de que la poesía no solo es un arte, sino también una forma de vida. A través de la palabra, los poetas tienen el poder de transformar realidades y de inspirar a otros a soñar. La gala en el Teatro Filarmónica fue un claro ejemplo de cómo la poesía puede unir a las personas, independientemente de su origen o lengua, en un esfuerzo común por construir un futuro más esperanzador y culturalmente rico.
En un mundo donde la división y el conflicto parecen ser la norma, la poesía se presenta como un faro de luz, guiando a las personas hacia la comprensión y la paz. La celebración en Oviedo no solo fue un homenaje a este arte, sino también un llamado a la acción para que todos, desde poetas hasta lectores, se unan en la búsqueda de un mundo más justo y solidario. La poesía, en su esencia más pura, es un acto de amor y resistencia, y eventos como este son esenciales para mantener viva su llama en la sociedad contemporánea.