El plan verde de Arcelor para Asturias cumplió cinco años sin una sola obra operativa. La transición del acero tradicional al acero verde se ha visto paralizada por la crisis del sector, los costes energéticos desbordados y la inestabilidad geopolítica. El proyecto prometía reducir emisiones con hidrógeno verde y un horno eléctrico híbrido, pero hoy sigue en papel.
¿Por qué el plan verde de Arcelor no avanzó en Asturias?
El anuncio del 13 de julio de 2021 parecía un punto de inflexión. Pedro Sánchez, Lakshmi Mittal y Aditya Mittal sellaron un compromiso para transformar la factoría de Gijón. Se proyectó una planta de reducción directa del mineral de hierro (DRI) alimentada por hidrógeno verde. También se contemplaba un horno eléctrico híbrido para sustituir progresivamente uno de los dos hornos altos. El objetivo era claro: producir acero bajo en carbono y mantener empleo industrial en la región.
Pero el contexto cambió radicalmente. La guerra en Ucrania elevó los precios del gas y la electricidad. Los subsidios europeos para el hidrógeno verde se retrasaron. Y la demanda real de acero verde no creció al ritmo esperado.
¿Qué factores económicos frenaron la inversión?
Los costes energéticos se duplicaron entre 2022 y 2023. Producir hidrógeno verde requiere electricidad barata y abundante. En Asturias, la infraestructura de generación renovable no está a la altura. Además, la inversión inicial superaba los 1.200 millones de euros. Sin garantías de retorno, Arcelor priorizó la viabilidad financiera sobre el cronograma ambiental.
El mercado también falló. Los clientes industriales no están dispuestos a pagar un premium de precio del 30-40 % por acero verde. Sin regulación obligatoria ni incentivos fiscales sólidos, la transición carece de impulso comercial.
¿Qué dice la normativa europea al respecto?
El Reglamento de Productos de Carbono Fronterizo (CBAM), en vigor desde 2023, es clave. Obliga a importadores de acero a comprar certificados por sus emisiones. Pero su plena aplicación no llega hasta 2026. Hasta entonces, no genera ingresos reales ni presión competitiva suficiente para acelerar la inversión local.
Además, la Directiva sobre Emisiones Industriales (IED) exige reducciones progresivas, pero permite prórrogas técnicas. Arcelor ha activado esa vía para mantener los hornos altos operativos hasta 2028 —cuatro años más—, siempre que se cumplan los límites de emisiones de CO₂ y se presente un plan de cierre verificable.
¿Cuál es el futuro inmediato de los hornos altos en Gijón?
El escenario actual es de replanteamiento, no de abandono
Arcelor no descarta el cierre definitivo, pero sí posterga la transición. La empresa ahora evalúa mantener ambos hornos altos activos hasta 2028. Esa decisión depende de tres variables: la evolución de los precios de la energía, la disponibilidad de fondos del Fondo de Transición Justa y la madurez del mercado de hidrógeno verde en España.
El empleo sigue en juego
La factoría de Gijón emplea a más de 2.300 personas directas. Cualquier retraso en la descarbonización evita despidos inmediatos, pero también dilata la necesidad de recualificación técnica. El Gobierno de Asturias y la empresa negocian un plan de formación en tecnologías limpias, financiado con fondos NextGenerationEU.
Datos Clave
- El plan verde de Arcelor fue anunciado el 13 de julio de 2021 y aún no tiene obras físicas ejecutadas.
- La inversión prevista superaba los 1.200 millones de euros, con dependencia crítica del hidrógeno verde.
- Los costes energéticos se incrementaron más del 100 % desde 2022, afectando la viabilidad del DRI.
- El CBAM entró en fase transitoria en 2023, pero su impacto real en Asturias se espera a partir de 2026.
- Arcelor mantiene una ventana de operación de cuatro años más para los hornos altos, condicionada a la viabilidad económica y regulatoria.
El plan verde de Arcelor en Asturias no fracasó por falta de voluntad, sino por una convergencia adversa de factores: choques energéticos, retrasos regulatorios y debilidad de la demanda industrial. Su evolución sigue siendo un termómetro fiable de la transición industrial real en España.
