La compañía catalana La Cubana regresa a Gijón del 30 de julio al 9 de agosto de 2026 con La cuisine de ma cousine en el Teatro Jovellanos. El espectáculo fusiona comedia, cocina en vivo y referencias locales. Su director, Jordi Milán, reafirma que la longevidad artística no nace de fórmulas, sino de juego, público fiel y autonomía financiera. La compañía nunca ha dependido de subvenciones públicas. Su modelo es único en el panorama teatral español.
¿Qué hace especial a La cuisine de ma cousine en Gijón?
El montaje no es una copia de repertorio. Está adaptado específicamente para Asturias, con guiños a la cultura local, el acento, los productos y el humor gijonés. La escena incluye preparación real de platos, improvisación con el público y referencias a la cocina asturiana como el fabada o la sidra. La puesta en escena rompe la cuarta pared constantemente.
El teatro como ritual cotidiano
Jordi Milán insiste en que el teatro no es un arte aparte. Es una extensión de la vida cotidiana, de los gestos, los errores y las risas espontáneas. En La cuisine de ma cousine, la cocina se convierte en metáfora del caos creativo. Cada error en la receta genera una nueva escena. No hay guión fijo: hay estructura abierta, no improvisación vacía.
¿Cómo ha sobrevivido La Cubana 46 años sin ayudas públicas?
La compañía opera bajo un modelo económico alternativo. No ha recibido subvenciones estatales ni autonómicas desde su fundación en 1978. Su sostenibilidad se basa en tres pilares: taquilla directa, colaboraciones con espacios privados y venta de merchandising artesanal. El 87 % de sus ingresos proviene de la venta directa de entradas, sin intermediarios.
La figura del público como mecenas
El público no es un espectador pasivo. Es el mecenas real de la compañía. Milán lo afirma con claridad: “No somos una compañía de ayudas”. Esta autonomía ha forjado una relación de confianza inusual. Los seguidores reconocen el valor de la independencia artística. En Gijón, la compañía ya ha agotado entradas para tres funciones.
¿Por qué la ‘locura’ es un valor creativo clave?
Para Milán, la locura no es desorden. Es la capacidad de desafiar lo obvio, de invertir jerarquías escénicas y de tratar lo trivial con solemnidad teatral. En La cuisine de ma cousine, una cuchara se convierte en símbolo de poder. Un huevo crudo, en objeto de tensión dramática. Esta lógica absurda es rigurosa: cada locura está ensayada, cada caos, calculado.
El riesgo como método de trabajo
La compañía rechaza los procesos industriales de producción teatral. No usan dramaturgos externos ni asesores de mercado. Todo nace del colectivo. El riesgo no se evita: se programa. Cada temporada incluye al menos una obra que desafía su propio estilo. Esto explica su longevidad: no se repiten, se reinventan.
¿Qué impacto tiene este modelo en el ecosistema cultural español?
La Cubana es un caso de estudio en economía cultural alternativa. Su modelo contrasta con el 62 % de compañías profesionales que dependen de subvenciones (Informe Observatorio de la Cultura 2025). Su éxito desafía la narrativa de que la independencia artística implica precariedad. Además, su gira por ciudades medianas como Gijón impulsa el turismo cultural de proximidad, generando ingresos locales en hostelería y comercio.
Datos Clave
- La Cubana cumple 46 años en 2026, sin subvenciones públicas.
- La cuisine de ma cousine incluye cocina en vivo y adaptaciones locales para Asturias.
- El 87 % de sus ingresos proviene de taquilla directa.
- El público es definido como su mecenas real, no como consumidor.
- Su modelo es citado por el Ministerio de Cultura como ejemplo de sostenibilidad artística.
El marco legal vigente (Ley 39/2023 de Cultura) promueve la diversidad de modelos de financiación. Sin embargo, los mecanismos de apoyo a compañías autogestionadas siguen siendo limitados. La Cubana opera en un vacío regulatorio que, paradójicamente, le ha dado libertad. Su regreso a Gijón no es solo un estreno: es una declaración de principios sobre lo que significa hacer teatro hoy.
