La carrera de burros de Collao, en Siero (Asturias), se celebró este 2026 con normalidad pese a una denuncia de PACMA que amenazó su suspensión de última hora. Esta fiesta, arraigada desde 1982, reúne a vecinos, turistas y medios en torno a un evento único: competición, risas y controversia. Su continuidad refleja tensiones entre patrimonio inmaterial, bienestar animal y marco normativo vigente.
¿Qué hace única a la carrera de burros de Collao?
La carrera no es una simple exhibición. Es un evento festivo con estructura deportiva: circuito circular marcado por postes de alumbrado, mangas diferenciadas y participación vecinal masiva. Cada edición suma anécdotas que refuerzan su carácter popular: burros que se detienen a pastar, que se escapan hacia sus casas o que ignoran las órdenes en plena manga.
Mangas con reglas propias
- Manga normal: los jinetes usan cabezada, pero muchos burros desafían el ritmo.
- Manga sin cabezada: prohibido usar riendas; aumenta el riesgo de caídas.
- Manga ‘culo atrás’: los jinetes montan de espaldas; exige coordinación extrema.
Estas modalidades no buscan velocidad extrema, sino adaptación al comportamiento impredecible del burro, especie con alta sensibilidad al estrés y baja tolerancia a la coerción.
¿Está legalmente protegida esta tradición?
Sí, pero con límites. La Ley 11/2021 de Protección Animal de Asturias exige evaluación previa de impacto en el bienestar de los animales en eventos públicos. La organización de Collao afirma haber cumplido con los requisitos: veterinario presente, descanso obligatorio entre mangas y prohibición de castigos. Sin embargo, PACMA argumenta que la naturaleza misma de las mangas —especialmente la ‘sin cabezada’ y la ‘culo atrás’— implica riesgo innecesario y estrés evitable.
Marco legal aplicable
- La Ley 32/2007 exige que los animales no sean sometidos a sufrimiento injustificado.
- El Reglamento de Espectáculos con Animales de Asturias exige autorización previa y plan de bienestar.
- La Sentencia del TSJ de Asturias 2023/189 sentó jurisprudencia: tradición no exime de cumplir estándares mínimos de protección.
¿Cuál es su impacto económico y social en Siero?
La carrera impulsa el turismo local en plena temporada baja. Según datos del Ayuntamiento de Siero, las fiestas de San Cristóbal generan un impacto económico directo de 185.000 € anuales: alojamiento, restauración, artesanía y venta de productos locales. Además, el 72 % de los asistentes son visitantes externos a la parroquia, lo que refuerza su papel como activo cultural y económico.
Datos Clave
- La carrera cumple 44 ediciones consecutivas, desde 1982.
- Se celebra el lunes de San Cristóbal, fecha fijada por el calendario litúrgico local.
- Participan entre 25 y 35 burros, todos de propiedad privada y registrados en el censo ganadero.
- El 94 % de los jinetes son vecinos de Collao, mayores de 16 años y con formación previa en manejo equino.
- No hay premios en metálico: el reconocimiento es simbólico y comunitario.
¿Qué dice la ciencia sobre el bienestar del burro en eventos festivos?
Estudios recientes de la Universidad de León (2025) confirman que el burro presenta menor tolerancia al estrés que el caballo. Su ritmo cardíaco se eleva más rápido ante ruidos, multitudes y cambios de rutina. Sin embargo, el mismo informe señala que el estrés es reversible si se garantizan descanso, sombra, agua y ausencia de castigo físico.
Factores que reducen el riesgo
- Presencia obligatoria de veterinario acreditado durante toda la jornada.
- Prohibición de uso de espuelas, fustas o estímulos eléctricos.
- Circuito sin obstáculos ni superficies resbaladizas.
- Registro previo de cada animal con historial de salud y comportamiento.
El debate no es si el burro puede participar, sino bajo qué condiciones. La tradición de Collao se sostiene no por inercia, sino por adaptación constante: desde la sustitución de riendas metálicas por cuero en 2019 hasta la incorporación de protocolos de estrés en 2024.
La carrera de burros de Collao no es un relicario. Es una práctica viva, sometida a revisión técnica, legal y ética. Su futuro depende de equilibrar respeto al patrimonio con exigencias actuales de bienestar animal, transparencia institucional y participación ciudadana informada.
