Que la miseria quede a un lado

Lo saben oficialistas y opositores: la pandemia puede llevarse puesta esta y cualquier elección, aunque ellos tengan la decisión de llevarlas adelante. Pero, como suele suceder, ninguno de los actores políticos del país parece dispuesto a dejar de lado la especulación, por lo que la discusión sobre un aplazamiento de las Paso y las generales tendrá varios capítulos.

Ayer, el Gobierno nacional hizo oficial su intención de postergar las Paso un mes, hasta septiembre. La justificación es la situación sanitaria, claro. Pero la jugada había empezado mal la semana pasada cuando, en una reunión menor con intendentes de Juntos por el Cambio, se lanzó la versión de cambios acordados.

También ayer, los máximos representantes de Juntos por el Cambio mantuvieron un encuentro para debatir la cuestión, y dijeron que, aunque estaban en contra de los cambios de reglas de juego, abrían la posibilidad de modificaciones. Con una aclaración: dijeron que no habían recibido ninguna propuesta concreta de parte del Gobierno nacional.

Lo dicho: entre ambos bandos, la disputa política está en el núcleo del asunto. Porque el Frente de Todos no quiere ir a las urnas arrastrando el impacto de la crisis económica. Y porque Juntos por el Cambio espera todo lo contrario y cree que, en ese contexto, podría vencer al oficialismo.

En el medio, hay otra realidad, más amplia y compleja, que todo el país entiende y que los dirigentes no desconocen. Se trata de la incertidumbre que provoca la llegada de la segunda ola del coronavirus.

En la edición de hoy abordamos la compleja negociación que se está llevando adelante para definir si hay o no elecciones este año. ¿Podrán dejar de lado las miserias y especulaciones sobre el rédito, y pensar qué es lo mejor para los ciudadanos? Parece difícil, pero es necesario porque nadie sabe cómo será y hasta cuándo durará el imperio del coronavirus.

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