López Obrador y el coste del poder

El primer viaje que Andrés Manuel López Obrador programó después de las elecciones intermedias del pasado domingo fue a la Costa Chica de Guerrero. El presidente llegó a uno de los Estados donde su partido, Morena, tenía la certeza de ganar, a última hora de la mañana del viernes, después de su conferencia de prensa diaria en Ciudad de México. Allí reanudó oficialmente sus giras de propaganda tras dos meses de veda electoral. Habló de ayudas sociales y repitió la consigna que lo acompaña como un mantra desde hace décadas: “Por el bien de todos, primero los pobres”. Esta semana el mandatario ha vuelto a su terreno de juego natural, el de la confrontación abierta, sin disfraz. Pero los resultados de los comicios y la viabilidad de su proyecto, la autodenominada Cuarta Transformación, le obligan a considerar también otro camino de la política, el del ajedrez y la negociación. La carrera hacia 2024 ya ha comenzado y, cuando están a punto de cumplirse tres años desde su victoria, acaba de empezar también el segundo tiempo de López Obrador.

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Author: Francesco Manetto

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