Entrevista | Ione Belarra: «El Gobierno se equivocaría si va a la mesa de diálogo con una idea preconcebida»

Ione Belarra (Pamplona, 1987) se enfrentará desde este domingo a uno de sus mayores reto en su corta vida política: tomar el testigo de Pablo Iglesias en el liderazgo de un Podemos que ha vivido mejores momentos en pleno proceso de reconfiguración en la izquierda. La ministra de Derechos Sociales respeta escrupulosamente durante la entrevista el procedimiento y se resiste a ser considerada ya ganadora de un congreso en el que, sin embargo, este fin de semana será elegida secretaria general casi sin oposición.

Hemos enfrentado situaciones extraordinariamente complicadas y siempre hemos sido capaces de elegir el camino correcto, aunque no haya sido el más sencillo. Tenemos que cuidar ese patrimonio democrático que hemos construido en estos siete años. No va a ser sencillo, siempre recibimos enormes presiones para hacer lo que las élites económicas y políticas quieren que hagamos, pero si hemos tenido la capacidad de llegar hasta aquí, también vamos a tenerla de convertirnos en la primera fuerza progresista en España y la fuerza mayoritaria en el Gobierno. Lo importante es que vote el mayor número de gente posible.

A pesar de los resultados, ahora tenemos una fuerza gubernamental e institucional sin precedentes para una fuerza como la nuestra. A nadie se le escapa que esta crisis no se habría gestionado de la misma manera si no fuera por la presencia de Unidas Podemos en el Gobierno. Dicho esto, acusamos un desgaste que también tiene que ver con que sobre nosotros se han dicho cosas que no se ha hecho sobre ninguna otra formación: bulos, mentiras, un acoso judicial sin precedentes… Esto pasa porque somos los únicos que nos hemos plantado y hemos mirado a los ojos al poder.

Evidentemente, sí, también hemos cometido errores. Hablar de nosotras mismas más de lo que tocaba y airear disputas internas nos ha minado y ha sido uno de los problemas. Pero no creo que sea la causa principal [de la pérdida de apoyos], creo que el motivo fundamental es haber sido víctimas de las cloacas del Estado y de un acoso judicial sin precedentes.

Pablo da un paso al lado en un momento en el que el proyecto está muy consolidado. Un relevo como el suyo nunca es sencillo de dar, pero él ha sabido leer que un liderazgo femenino y coral puede hacernos llegar a mucha más gente que en estos últimos años. Yo presento una lista en el que las seis primeras candidatas son mujeres porque creo que los liderazgos feministas tienen una capacidad transformadora muy potente, porque están cuestionando el conjunto del sistema: las horas que trabajamos, el reparto de los cuidados, la lucha contra las violencias machistas…

No es menor que las mujeres demos un paso adelante y ocupemos la primera línea, aunque muchas de las compañeras vengamos de la dirección anterior. Eso pone en valor el trabajo que hemos hecho: a veces Pablo ha ocupado todas las portadas y ha sido objeto de todos los ataques, y eso también opacaba todo lo que había alrededor, un trabajo en equipo.

Un Gobierno serio tiene que hacer lo que tiene que hacer. Tenemos un conflicto político que viene arrastrándose desde hace muchísimo tiempo, que las derechas han contribuido a enquistar con una estrategia de judicialización que nos ha llevado hasta donde estamos. Y por eso estamos ahora ante la vuelta de la política, y me alegra que el PSOE y ERC, que estaban en posiciones muy alejadas, vuelvan a esa senda. Nosotros nos hemos sentido muchas veces clamando en el desierto y hemos recibido muchas críticas por una posición que ahora es mayoritaria…

Cuando seamos capaces de darle una solución, y si el diálogo fructifica, estas decisiones, que son difíciles, van a revertir en una valoración positiva de la ciudadanía.

Un conflicto así no se soluciona en dos días, pero hay que empezar a dar los pasos. Y cuanto antes empecemos, mejor.

He dicho lo mismo que llevamos diciendo todo estos años, que el camino de la judicialización sólo ha contribuido a enquistar más el problema y que ahora es el momento del diálogo, el reencuentro y la política.

En esa mesa todo el mundo tiene que poder hablar de todo y plantear las soluciones que considera más oportunas. Si el Gobierno fuera con una idea muy preconcebida de lo que tiene que pasar estaríamos errando el tiro. En un conflicto que viene de tan atrás, esa mesa tiene que dar flexibilidad.

El país está en un momento en el que es demasiado prematuro plantear una solución tan cerrada. Es fundamental ir a la mesa de diálogo con capacidad de escuchar al interlocutor, ver cuáles son sus demandas profundas y ser capaces de construir soluciones creativas.

Unidas Podemos hemos defendido soluciones democráticas, pactadas, y nuestras propuestas son de sobra conocidas. Pero, como ministra, nos equivocaríamos si fuéramos con una idea excesivamente preconcebida a esa mesa.

Es un retraso problemático, porque España vive una situación de emergencia habitacional y los precios de la vivienda son insostenibles para muchas familias. Pero creo que vamos a ser capaces de llegar a un acuerdo. Está costando mucho más de lo que yo había previsto, pero esa ley va a recoger lo que dice el acuerdo de Gobierno: regular los precios del alquiler en las zonas de mercado tensionado y frenar los desahucios sin alternativa habitacional.

Las palabras se pueden retorcer siempre hasta el infinito, pero el acuerdo de Gobierno dice textualmente “poner techo a las subidas abusivas”. Y eso es un precio tope, y nosotros entendemos que regular los precios es lo que se entiende en todos los países de Europa: poner un precio máximo. Nunca nos hemos negado a unos incentivos fiscales que sean progresivos, pero es evidente que un mecanismo de regulación de precios es lo que en toda Europa se entiende como tal. Y el PSOE sabe muy bien que, para sacar adelante esa ley, tiene que regular los precios del alquiler.

Pido un poco de confianza y de discreción en la negociación. Pero si la ley sale con el acuerdo de Unidas Podemos va a ser porque cumple a rajatabla el acuerdo de Gobierno.

No sé si el PSOE se plantea sacar adelante una ley con el apoyo del PP. Yo creo que eso quebraría mucho la estabilidad de la legislatura y del Gobierno. Pero si todo sigue como hasta ahora, vamos a sacar adelante la ley en base al acuerdo de coalición.

Es una interpretación muy interesada de unos datos que no recogen la realidad de a quién iba destinado el escudo social. Los datos que se han publicado son desahucios de todo tipo: de fincas rústicas, de locales comerciales… Ese no era el objetivo del decreto antidesahucios, sino que una familia vulnerable, que niños y niñas, no se queden en la calle. Y esto sí lo hemos conseguido.

Precisamente una de las cosas a solucionar con la nueva ley de vivienda es que no tenemos buenos datos. Los datos de desahucios del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) no incluyen un análisis de las casuísticas concretas.

La ciudadanía y las asociaciones de consumidores han expresado un profundo malestar con la nueva factura de la luz. Y creo que es bueno que este Gobierno escuche y, si tiene que replantearse una decisión que ha causado mucho malestar, lo haga. Pero me da la sensación de que miramos el dedo y no la luna, que es el oligopolio eléctrico en España: que tres empresas que tienen en sus manos el 80% del mercado doméstico eléctrico tienen un historial de manipulación del mercado que les ha costado varias multas de la CNMC. Por eso se ha abierto el debate de que el Estado debe tener una eléctrica pública que le permita competir con las privadas y meter en el sistema competencia y transparencia.

Nosotros hacemos esa propuesta precisamente porque es lo que nos plantean las comunidades, que nos reclaman que deje de ocurrir lo que ha ocurrido hasta ahora: que cuando hay una crisis migratoria España acoge niños y niñas que migran solos, y cuando no la hay todo el mundo se pone de perfil. Estamos ya trabajando en un sistema de financiación estable para las comunidades, y también en un sistema estable para que los niños que llegan solos sean trasladados, en base a unos criterios objetivos, al resto de comunidades.

Nuestra posición es de sobra conocida y no ha cambiado. De hecho, hemos trabajado intensamente para que esta crisis, que tiene apariencia de migratoria pero que es política y humanitaria, se gestionara con todas las garantías en lo relativo a la reagrupación de menores y a la acogida.

Esto no es distinto de lo que ha ocurrido en otras ocasiones. Ha habido debates muy profundos dentro del Gobierno, y muy tensos, que han trascendido menos. Y eso va a seguir siendo así porque forma parte de la gestión de un Gobierno de coalición en el que hay dos fuerzas diferentes que defienden intereses diferentes y que tienen objetivos diferentes.

Si alguien piensa que, en esta nueva etapa, vamos a dejar de exigir el cumplimiento del acuerdo de Gobierno o vamos a tener menos firmeza es que no nos conoce. Hay que dejar liderar a Yolanda Díaz, cada líder tiene un estilo propio. Pero esta formación se rige por el cumplimiento del acuerdo de Gobierno, y Yolanda Díaz va a ser la principal defensora de ese acuerdo.

Nosotras siempre hemos estado abiertos a alianzas. Podemos, como fuerza inicial del cambio, construyó la alianza con IU, con los compañeros de Cataluña, con los de Galicia. Esa es la forma de funcionar de Podemos.

Ahora mismo estamos muy lejos de las elecciones generales. Pero mi tarea como secretaria general de Podemos es tener la organización más fuerte, yo sigo creyendo que Podemos es la fuerza que tiene que ser el motor de Unidas Podemos, pero sigo defendiendo que ese espacio siga creciendo y abierto.

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Author: redaccion@20minutos.es (Daniel Ríos)

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