Entrevista | «España es de los países donde más se han ocultado las muertes reales por coronavirus»

Dos hermanos médicos que discrepan amistosamente en ideas políticas se han puesto de acuerdo para publicar un libro hollado «en los datos y la ciencia». El catedrático en Salud Pública por la Universidad de Navarra y de Harvard (EE UU) Miguel Ángel Martínez-González, Premio Nacional de Medicina Siglo XXI, y el médico internista en el Hospital Regional Universitario de Málaga, donde ha estado al frente del servicio de Urgencias durante la pandemia de coronavirus, Julio Martínez-González. El primero con una visión epidemiológica y el segundo con una «perspectiva clínica». «Ha sido más difícil de lo que parece. Hemos hecho muchas versiones hasta llegar a la definitiva», admiten el libro que acaban de publicar: ‘La sanidad en llamas‘ (Planeta). Un trabajo que también barajaron titular «sepulcro blanqueado» y con el que buscan que no se olvide «este desastre». «Ahora que ha pasado la fase aguda de esta tragedia (cuando había que arrimar el hombro), hay que hablar clarito», anticipan.

¿Cuándo habéis echado de menos la ciencia en la gestión de la pandemia en España? ¿Con qué decisiones?

Julio: Me ha parecido impresentable que los medios de comunicación hayan dado voz a médicos charlatanes.

¿Y por parte del Gobierno?

Miguel Ángel: Las decisiones fueron muy contrarias a la Organización Mundial de la Salud (OMS). En primer lugar: no tener preparación y acúmulo de material sanitario en febrero, cuando ya veíamos lo que estaba sucediendo en Italia, que está muy cerca y con muchísimo tráfico de personas con España. No se pusieron en marcha todos los recursos inmensos que tiene este país para hacer test PCR. El libro está lleno de ejemplos en los que no se hicieron test: no se realizaron a los cuidadores de residencias de ancianos, ni a los contactos, a los propios casos con mucho retraso… Se mandó a los sanitarios desprovistos de armas de protección en medio de un incendio brutal, es como si mandas a la policía a un tiroteo sin chaleco antibalas. Ya el tiroteo se aproximaba, lo decía la OMS en un informe tras otro.

Y el error más grave para ustedes fue…

Miguel Ángel: El error garrafal fue autorizar concentraciones inmensas en Madrid y en otras ciudades, pero sobre todo en Madrid con la manifestación del 8-M, eventos deportivos también hubo, etcétera, en un fin de semana en el que había recomendaciones por escrito de evitar eventos de supertransmisión. Además, a la semana siguiente se cerraron todas las universidades y todos los universitarios de Madrid, previa fiesta, se fueron a sus casas en autobuses y trenes. No hay mejor invento para dispersar un virus por toda España. Entonces no se usaban mascarillas. Otros se fueron de veraneo ese fin de semana. Se cometió el error garrafal de prender fuego, que fueron la manifestación del 8-M y otras concentraciones, y luego poner un ventilador detrás.

Julio: Hubo un equipo de fútbol de la misma ciudad de Wuhan, donde surgió el virus, que viajó a Málaga. Todos los datos que nos pasaron desde China sobre tratamientos, inicio de la epidemia, sintomatología y transmisión resultaron ser absolutamente falsos -si no ineficaces, contraproducentes-. Se nos dio una fecha de control de la epidemia que resultó no ser real. Se nos dijo que el equipo había salido de China antes de que empezara allí la epidemia. Tampoco nadie cree la cifra de fallecidos por coronavirus en China (4.636 hasta el 9 de junio de 2021, según Worldometers).

En el libro aseguran que centros e institutos de investigación biomédica españoles se ofrecieron a hacer PCR de elaboración propia y se les negó esta opción desde instancias gubernamentales. ¿Por qué creen que se podría negar esta opción y se optó por comprar fuera?

Miguel Ángel: Había como un excesivo afán de control. La razón profunda no la sé.

De nuevo nos encontramos en una batalla judicial por las restricciones de la covid. Esta vez, para la hostelería y el ocio nocturno. El verano pasado se abrieron las discotecas. ¿Creen que este verano se pueden volver a abrir?

Julio: Mientras no lleguemos al 70% de la población vacunada, cualquier apertura de local público en verano es una imprudencia.

Miguel Ángel: En las discotecas se dan todas las condiciones para que la transmisión sea muy alta (es un sitio cerrado, hay hacinamiento, es más que dudoso que la gente permanezca con la mascarilla, hay que hablar a gritos y no suelen estar excesivamente ventilados y, como está a oscuras, la gente hasta se equivoca de vaso). Está más que justificado mantener el cierre de las discotecas, digan lo que sigan los tribunales. En salud pública rige el principio de precaución y ya el Gobierno quiso dar una idea triunfalista el verano pasado diciendo que se había superado el virus y luego vino una segunda ola terrible. Hay que aprender de los errores. Creo que en el libro tratamos de subrayar aciertos, como realizar el estudio de seroprevalencia ENE-Covid, de gran tamaño y publicado en las mejores revistas, o el hospital de campaña de Ifema montado en tiempo récord. Pero también ha habido grandes errores por querer dar una visión de marketing político y transmitir que esto está controlado. Hay que pedir perdón y dimitir.

Y los interiores de la hostelería: ¿abiertos o cerrados?

Miguel Ángel: Eso depende de la situación epidemiológica de cada sitio, de las medidas de control que se tomen y de que se vigile su cumplimiento. Es curioso lo bien que funciona Hacienda y lo mal que funciona Sanidad en esto. Si se controla que se cumplen las normas, se puede hacer. Pero ahora vamos todos hacinados a los bares y para tomarte un café estás dos horas sin mascarilla. Eso no es.

Este miércoles 9 de junio se cumple un mes sin estado de alarma. ¿Creen que se habría necesitado más tiempo?

Julio: El estado de alarma me ha parecido surrealista, porque sirve para tomar medidas unánimes en todo el país, pero las normas se iban cambiando cada semana en cada Comunidad. Yo abogo más por educar que por obligar a la población.

Miguel Ángel: El estado de alarma ha tenido más finalidad política que de salud pública. La música de fondo del libro es un homenaje a los sanitarios y una crítica a la excesiva politización partidista. Cuando llega una crisis de esta envergadura, con 120.000 muertes en este país, hay que dejarse de políticas partidistas catetas y ponerse de acuerdo los grandes partidos.

Fernando Simón afirma que podremos prescindir de las mascarillas en exteriores «en julio o incluso antes». ¿Qué consideran?

Julio: Si uno mantiene la distancia de dos metros por todos los lados, es decir, 16 metros cuadrados, la mascarilla no sirve para nada. En un entorno abierto el virus no llega a más de dos metros de distancia. En la playa o en la montaña es absurdo, igual que fumigar con lejía la arena. A la gente hay que decirle la verdad. Ahora bien, mantener hasta 2022 el uso de la mascarilla en sitios públicos -cerrados y concurridos, puntualiza Miguel Ángel- es absolutamente necesario.

¿Todas las Comunidades tuvieron la ‘Sanidad en llamas’ o alguna se salvó del incendio?

Miguel Ángel: Todas. Esto ha sido generalizado. El problema es que se ha comparado Comunidades teniendo en cuenta la tasa de infección por 100.000 habitantes en los últimos 14 y 7 días pero esa tasa de infección no depende de la fuerza que tenga la pandemia sino del número de test que se realizan y de hasta qué punto estos test se han realizado de forma atinada, pues cuando se hacen bien, se encuentran muchos positivos, pero si se hacen al tuntún, no se encuentran tantos positivos, aunque se haga el mismo número de PCR. El número de positivos recoge lo que se hace bien y lo que se hace mal.

Sobre las vacunas, ¿creen que cuando se avance hacia los más jóvenes aquí en España incrementarán las reticencias como ha pasado en EE UU?

Miguel Ángel: Vamos en la buena línea, no espero un exceso de resistencia en la gente joven a la vacuna.

Julio: Vengo de ver a varios pacientes covid-19 que han muerto o se están muriendo tras contagiarse después de haber rechazado la vacuna. No hemos acabado.

Miguel Ángel: Hay que combatir el movimiento nefasto antivacunas. Los efectos adversos son frecuentes, pero leves y transitorios, y los graves son rarísimos. Según los datos de Sanidad, el riesgo de trombo con la vacuna de AstraZeneca es de 12-14 casos por millón, mientras que con los anticonceptivos orales el riesgo de trombo es de 700-1.600 casos, cada año, por millón. Así como en 2020 había que decir ‘test, test, test’, ahora hay que decir ‘vacunarse, vacunarse, vacunarse’.

La polémica mezcla de vacunas, en España para los trabajadores esenciales menores de 60 años, ¿es a lo que vamos en el futuro? ¿Hay problemas clínicos con la combinación de vacunas?

Julio: Mi consejo es que si te ofrecen una vacuna, ve a ponértela. En general, las vacunas, ya sean por adenovirus o por ARN mensajero, están produciendo anticuerpos contra el virus. No es una aberración usar una vacuna y luego otra, aunque lo más coherente es utilizar la misma para vacuna y revacuna. Tampoco sabemos cuándo hay que revacunar porque no nos ha dado tiempo a saberlo, pero tenemos los test de anticuerpos -que cuestan 3,5 euros aproximadamente a la Sanidad Pública-, para valorar a quién revacunar y a quién no.

¿Cómo están los hospitales ahora?

Julio: Ahora mismo tenemos pacientes más jóvenes, más graves, con ingresos más prolongados y con mayor mortalidad.

Miguel Ángel: Epidemiológicamente se ha notado mucho empezar a vacunar por los más mayores, que han sido los más afectados, sobre todo por el desastre de las residencias de mayores. Ahora es urgente acabar cuanto antes la vacunación de los jóvenes, porque ahora son los más afectados.

Mirando al futuro, ¿cómo se imaginan la vida una vez se alcance la inmunidad de grupo? ¿Qué medidas mantendrían? Porque esto no se acabará entonces…

Julio: Mi impresión es que será mucho más frecuente ver en España gente que se pone mascarilla para salir a la calle, como en Japón. Nos ha llamado mucho la atención que este año hemos tenido muy pocos ingresos por gripe estacional porque la gente ha llevado mascarilla, igual que las neumonías atípicas que suele haber por esta época en Málaga. Aunque no sea obligatoria, seguirá habiendo gente que seguirá llevando la mascarilla porque se ha dado cuenta de esto. Yo no tengo una bola de cristal pero es probable que para la primavera de 2022 ya no sea obligatoria la mascarilla, pero lo que hay que dar por seguro es que vendrá otra epidemia. Una de las cosas que nos movió a escribir este libro es porque los españoles tenemos muy mala memoria. Se olvidan los desastres.

En el libro advierten de que «hay que asumir que algo como esto va a volver a pasar en los próximos diez años»…

Miguel Ángel: Tenemos evidencia (he visto los documentos del Gobierno de EE UU) de que se están haciendo experimentos financiados por el gobierno americano para hacer a los virus más dañinos. Esto no se va a acabar porque sigue habiendo laboratorios que hacen a los virus más dañinos. Ahora mismo hay una polémica sobre el origen del virus. No hay duda de que sigue habiendo científicos que emplean su energía en algo tan absurdo como modificar genéticamente un virus para que haga más daño a los seres humanos y esa es una fuente de que esto se va a poder repetir. Ahora está la duda de si se escapó [del laboratorio] o si saltó del murciélago u otro animal, pero había experimentos para que los virus ganaran funciones dañinas. Además, vivimos con más mascotas que nunca, viajamos más que nunca y también se suma el cambio climático. Si sumas A, B y C, es imposible que no pase.

¿Con qué fin se modifica a los virus para convertirlos en más dañinos?

Miguel Ángel: Porque se piensa que así se conocerán mejor los virus, estarán mejor preparados para hacerles frente y para hacer vacunas si se necesitan. Se hacen modelos de ratones humanizados. Todo esto es lo que se estaba haciendo en el laboratorio de Wuhan, que es donde curiosamente empieza la pandemia. Parecía conspiranoico pero cuando ahora lees los documentos del gobierno americano, que financiaba EcoHealth Alliance del zoólogo Peter Daszak [uno de los científicos miembro de la misión de la OMS en Wuhan para averiguar el origen del SARS-CoV-2], ves que ahí está escrito que se estaban haciendo experimentos para hacer más malignos a los virus.

¿Entonces su teoría sobre el origen de este coronavirus es un error humano?

Miguel Ángel: No se sabe, hay que dejar abiertas ambas posibilidades, cada vez más científicos admiten que es posible tanto una como otra. Ha habido mucha transmisión natural previa de coronavirus en animales pero también ha habido escapes accidentales de laboratorio. Sí hay acuerdo sobre la falta de transparencia y colaboración por parte del Instituto de Virología de Wuhan, que en septiembre de 2019 retiró de sus bases de datos la información sobre estos virus de murciélagos. Curioso. También hay disidentes como la viróloga Li-Meng Yan, que habla de algo que es muy difícil de demostrar. Ella dice que el virus es un arma biológica hecha en colaboración con el ejército chino. Esto lo dice una persona que ha trabajado en el laboratorio de la OMS de Hong Kong y tiene publicaciones en Nature con este tipo de virus. También han desaparecido periodistas en China. Todo esto hace que la situación sea de duda y hay que mantenerla hasta que haya pruebas que no admitan vuelta de hoja, en un sentido o en otro. Estoy abierto a que el origen sea natural y que todo lo que se esté diciendo contra China sea profundamente injusto porque no se admita la presunción de inocencia.

Julio: Por ahora solo tenemos hipótesis biológicamente plausibles, pero pruebas no tenemos. El SARS-CoV-2 tiene una concordancia con el coronavirus del murciélago menor del 90% y ese salto evolutivo tan brusco da qué pensar pero hay que demostrarlo.

De cara a futuras posibles pandemias, ¿qué medidas recomiendan?

Miguel Ángel: La Ley General de Sanidad de 1986 está llena de recomendaciones claras para priorizar la medicina preventiva y la salud pública, pero todo eso se ha ido desmantelando y no coincide con la realidad. Hay que hacer test masivamente, rastreo, identificar contagiados y contactos, aislarlos, fortalecer la atención primaria, que ha estado sobrepasada. El error del estado de alarma fue que el Ministerio de Sanidad se vio desbordado porque no tiene recursos desde hace décadas, ni tenía competencias ni capacidades, estaban transferidas a las Comunidades. Ha sido un cúmulo de despropósitos.

Ustedes piden sumar a la cifra de fallecimientos por la covid-19 en España las debidas a otras patologías que no pudieron ser atendidas por desbordamiento de la Sanidad o «porque se prohibió el traslado de ancianos desde residencias a hospitales». ¿Qué dato toman de referencia?

Miguel Ángel: Ahora mismo tomo de referencia el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME), de la Universidad de Washington (EE UU), que estima 124.000 muertes reales en España desde marzo de 2020 hasta mayo de 2021. Según esta cifra, nuestro país es donde más se ha minimizado la mortalidad con respecto a la realidad. Llama la atención que el Instituto Nacional de Estadística, el Instituto de Salud Carlos III, las propias Comunidades, los registros civiles o incluso las funerarias estén en desacuerdo con la cifra oficial. Hay también un artículo de Nature Medicine de finales de 2020 donde también se ve que España, comparada con muchos países occidentales, es de los países donde más se ha ocultado las muertes reales.

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Author: redaccion@20minutos.es (Lolita Belenguer)

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