Nicanor Piñole, un destacado pintor asturiano, ha dejado una huella indeleble en la historia del arte de la región. Su museo en Gijón alberga una rica colección que refleja la vida y el paisaje de Asturias a lo largo del siglo XX. Recientemente, una decena de personalidades de la cultura asturiana han compartido sus obras favoritas del museo, destacando la profundidad y el compromiso social que caracterizan el trabajo de Piñole.
La conexión con la ciudad natal
Una de las obras más mencionadas es ‘Marineros en el puerto’, seleccionada por la experta en Piñole y exdirectora del museo, Peláez. Esta pintura no solo muestra la habilidad técnica del artista, sino que también representa su estrecha relación con Gijón. Peláez destaca cómo la obra actúa como una crónica visual de la historia de la ciudad, capturando momentos cotidianos que resuenan con el espectador. La atención al detalle en los apuntes y dibujos preparatorios que se conservan en el museo subraya la dedicación de Piñole a su arte.
La crítica social en la pintura
Gretel Piquer, conservadora del Museo Evaristo Valle, elige ‘La iglesia del Sagrado Corazón de Jesús’, un nocturno que refleja el compromiso cívico y social de Piñole en tiempos de cambio. Esta obra, que muestra la iglesia reabierta al culto tras la primera posguerra, es un testimonio de la capacidad del artista para abordar temas relevantes de su tiempo con una mirada crítica y reflexiva.
La vida cotidiana en el arte
Alicia Álvarez, música y periodista, se siente atraída por ‘Mujeres en la playa’, donde Piñole captura la esencia de la vida cotidiana. La obra retrata a mujeres disfrutando de un momento de tranquilidad, inmersas en sus pensamientos y en la contemplación del mar. Álvarez destaca cómo Piñole logra transmitir la profundidad de esos momentos aparentemente simples, revelando la vida que ocurre en ellos.
La belleza de lo cotidiano
El pintor Hugo Fontela elige ‘Nevada en La Felguera’, una obra que evoca la belleza del paisaje invernal. Fontela señala que la representación de los árboles desnudos en un entorno urbano resalta la belleza cotidiana que Piñole sabía capturar. Esta obra, como muchas otras de su repertorio, invita a la contemplación y a la apreciación de la calma que se encuentra en la naturaleza.
Diálogo entre lo natural y lo íntimo
El escritor Ricardo Salmón elige ‘Paisaje de montaña, Ponga’, donde la monumentalidad de la naturaleza se encuentra con la delicadeza del trabajo del pintor. Salmón describe cómo la obra logra un equilibrio entre la grandeza del paisaje y la intimidad del proceso artístico, creando una experiencia visual que fascina al espectador.
La modernidad en la obra de Piñole
Paco Cao, artista, comparte su experiencia con ‘Eduardo Prendes, futbolista’, una obra que destaca por su formato alargado y su modernidad. Cao menciona cómo el reenmarcado de la obra permitió resaltar su contemporaneidad, mostrando que el arte de Piñole sigue siendo relevante en el contexto actual.
La grandeza de la tradición
Paco Nadie, también artista, elige ‘La vuelta a la romería’, una obra que encapsula la esencia de la celebración popular. Nadie destaca cómo la pintura no solo retrata a los personajes, sino que también captura el espíritu festivo que une a la comunidad. Esta obra es un reflejo de la grandeza de la tradición asturiana y de la habilidad de Piñole para plasmarla en su arte.
La pureza en la representación
Pelayo Ortega, artista, se siente atraído por ‘Primera comunión’, describiéndola como una obra maestra que muestra la pureza y la limpieza en la representación de la realidad. Ortega resalta cómo Piñole logra transmitir la esencia de los momentos más pequeños, convirtiéndolos en algo significativo y memorable.
La intensidad de la xilografía
Ramón Lluis Bande, escritor y cineasta, elige ‘Vaca mugiendo entre ruinas’, una xilografía que nace en un contexto de guerra. Bande destaca la intensidad simbólica de la obra, que retrata la realidad desgastada de Asturias, pero también su vitalidad. Esta obra, cargada de significado, muestra la capacidad de Piñole para abordar temas complejos a través de su arte.
El autorretrato como diario visual
Finalmente, Marisol Álvarez, del colectivo Berde, elige un autorretrato de Piñole, describiéndolo como un diario visual de su vida. La intensidad de la mirada del artista en este autorretrato invita a la reflexión sobre su trayectoria y su legado, mostrando que su arte es un reflejo de su propia existencia y experiencias.
Las obras de Nicanor Piñole no solo son un testimonio de su maestría como pintor, sino también una ventana a la vida y la cultura asturiana del siglo pasado. A través de la selección de estas obras, se revela la riqueza de su legado y su capacidad para conectar con el espectador a través de la historia, la crítica social y la belleza de lo cotidiano.