Con el cierre de las fronteras, Etecsa no tiene competencia en Cuba y vende sus celulares en dólares

Juan Diego Rodríguez

Nada más despertarse, Laura intentó encender el móvil pero no lo logró. Su teléfono, con más de cinco años de uso, se fue deteriorando hasta que un día de este mes de junio dejó de funcionar, una catástrofe en un país donde desde hace meses los dispositivos electrónicos solo se pueden comprar en moneda libremente convertible (MLC)

«Era un regalo de una prima que vive fuera», explica la joven a 14ymedio. En cuanto supo de la avería, la pariente quiso enviarle un nuevo dispositivo, pero las restricciones de vuelos derivadas de la pandemia lo han impedido hasta ahora. Para mal de males, el mercado informal también está escaso de ofertas y los pocos dispositivos en venta tienen precios en dólares.

Con más de 6 millones de líneas móviles, en Cuba el servicio celular es imprescindible para la vida cotidiana. En el país, que solo tiene un poco más de 1,2 millones de líneas fijas, se autorizó a que los nacionales tuvieran un celular a partir de 2008, pero en poco más de una década el servicio ha revolucionado las comunicaciones y los negocios particulares.

Los precios elevados de los aparatos en las tiendas oficiales hicieron que los consumidores se surtieran a mejor precio en las redes clandestinas, hasta que la pandemia cortó el flujo de mulas que los importaba.

[[QUOTE:Con más de 6 millones de líneas móviles, en Cuba el servicio celular es imprescindible para la vida cotidiana]]Ahora, las autoridades han concentrado la venta de estos dispositivos en MLC y sus precios son inalcanzables. Desde los 170 dólares hasta más allá de los 450 cuestan en las tiendas gestionadas por el monopolio estatal de telecomunicaciones, Etecsa. Los modelos más baratos se agotan rápidamente y son anticuados, lamentan los clientes.

Así que para adquirir un nuevo celular, Laura tuvo que comprar los dólares en el mercado informal, una moneda que esta semana ha superado los 70 pesos por cada dólar entre los cambistas privados y que no puede adquirirse de manera oficial en ningún banco estatal. Después, a la joven le tocó depositar la divisa en la cuenta en MLC que abrió hace menos de un año.

Más tarde le tocaría hacer una larga cola en la oficina de Etecsa de la calle Obispo, en La Habana Vieja, donde debió sortear los problemas de conexión entre el terminal que lee las tarjetas magnéticas de MLC y el banco. En el local solo se vende un celular por cada titular de una cuenta en divisas, según las estrictas normativas que tratan de evitar el «acaparamiento» y la reventa.

Otros, como Luis Alberto -un habanero de 48 años- prefieren seguir reparando todo lo que pueda su viejo móvil a la espera de mejores momentos y ofertas más baratas. «Hace más de un año se me cayó y se rompió la pantalla, la batería no le dura casi nada y a veces tiene un falso contacto a la hora de cargar, pero no pienso pagar más de 400 dólares por un teléfono nuevo. El día que este se rompa del todo me quedo incomunicado», se angustia.

Este martes, Luis Alberto esperaba en las cercanías de la calle 28 y 7ª Avenida, en el municipio de Playa, para comprar en un pequeño negocio privado un nuevo transformador eléctrico para su deteriorado dispositivo. «La gente está aguantada, porque en más de un año la oferta de móviles del mercado se ha reducido mucho».

Convertidos en símbolos de estatus, no es raro ver en las calles cubanas los últimos modelos de celulares del mercado. Algunos son originales y otros burdas copias que en poco tiempo empiezan a dar problemas. «La gente cree que yo hago milagros pero lo único que hago es reparar lo que puede ser reparado», confiesa un joven cuentapropista con una mesa en un portal de la calle Carlos III.

[[QUOTE:»Cuando tienes que elegir entre comprar comida o tener un iPhone, está claro que lo primero es la comida»]]»He notado que en los últimos meses la gente viene con teléfonos que tienen muchos problemas porque no está dispuesta a comprar otro. Pienso que, con todo esto que estamos viviendo, tener un celular muy sofisticado está dejando de ser una prioridad. Cuando tienes que elegir entre comprar comida o tener un iPhone, está claro que lo primero es la comida».

Al lado de la mesa donde el técnico desarma un dispositivo Samsung, se ve un cartel con la foto de varios teléfonos en exposición para su venta con un número de WhatsApp. «Antes aquí se vendían los teléfonos directamente pero ahora lo mejor es mandar un mensaje para que te digan el precio de cada día, porque varía mucho», reconoce el joven.

Un mensaje al número de WhatsApp arroja una oferta de varios dispositivos con capacidad para captar la frecuencia 4G, de las marcas chinas Huawei y Xiaomi, a precios que oscilan entre los 250 y los 470 dólares. «No, no aceptamos pesos cubanos. Vendemos con el dólar en la mano o a través de transferencias a nuestra cuenta en MLC», explica el cauto vendedor.

«Tengo que hacer la inversión aunque me duela porque soy mensajero y no puedo estar sin teléfono», cuenta a 14ymedio Yusuán, dueño de una moto eléctrica con la que peina cada día toda la ciudad llevando pizzas y hamburguesas desde una cafetería privada. «En el último aguacero se me rompió el móvil. Un amigo me vende uno de uso en 230 dólares y lo voy a comprar».

[[QUOTE:»Tenía el dinero guardado para mandarme a hacer el pasaporte y gestionar una visa a México, pero lo voy a descompletar porque ahora el móvil es para mí más importante»]]»Para mí no es un lujo, yo vivo de esto. No puede ser que yo llegue a los bajos de un edificio para hacer una entrega y no tenga teléfono para llamar al cliente y decirle que ya llegué con su pedido», reconoce. «Tenía el dinero guardado para mandarme a hacer el pasaporte y gestionar una visa a México, pero lo voy a descompletar porque ahora el móvil es para mí más importante».

Una mujer que pasa frente al cartel de la calle Carlos III prefiere aguardar un tiempo para cambiar su dañado dispositivo. «Dicen que van a vender un móvil hecho en Cuba», se ilusiona. «Voy a esperar por ese celular, porque imagino que lo venderán en pesos cubanos y yo lo que gano en mi trabajo es moneda nacional», advierte.

Recientemente, la Empresa Industrial para la Informática, las Comunicaciones y la Electrónica (Gedeme) informó a la prensa oficial que ya casi está en «la etapa final de desarrollo, del primer prototipo de teléfono celular cubano». En la fase piloto saldrán al mercado 6.000 unidades, una gota en un océano de necesidades acumuladas.

Pero ni el reparador de móviles ni el joven mensajero parecen convencidos de la oferta nacional. «Eso va a demorar y seguro que primero se lo venden a funcionarios y gente que trabaja en instituciones oficiales», opina el cuentapropista. «Ese celular va a tener un policía dentro», ironiza el mensajero, «mejor en dólares porque en pesos irá con vigilancia incluida».

________________________

Colabora con nuestro trabajo:

El equipo de 14ymedio está comprometido con hacer un periodismo serio que refleje la realidad de la Cuba profunda. Gracias por acompañarnos en este largo camino. Te invitamos a que continúes apoyándonos, pero esta vez haciéndote miembro de nuestro diario. Juntos podemos seguir transformando el periodismo en Cuba.

Ir a la fuente
Author:

Powered by WPeMatico