Cómo hacer tartaletas con cerezas, la fruta que marca el inicio del verano

Si hay un viaje que me inunda de recuerdos preciosos es el que hice al valle del Jerte. Hay un parador fantástico en este paraje extremeño, desde cuya habitación no solo veía los cerezos, también correr un pequeño riachuelo que, a modo de canción de cuna, me ayudaba a saborear este maravilloso fruto desde otra perspectiva.

Hay cultivos de cerezas por muchas zonas de España, pero uno de los más famosos es este valle donde abunda el agua y estos frutales que están por todas partes. Muchas familias que habitan en los pueblos que baña el Jerte viven de las cerezas y plantan cerezos por doquier.

Junio es un mes ansiado para los que somos amantes de estos frutos, tanto los humanos como los pájaros y otros animales golosos, aunque hay que tener cuidado, ya que es una fruta que contiene un nivel medio de azúcares.

Esta fruta que marca el comienzo del verano está presente a modo de símbolo de felicidad en el inconsciente colectivo e invade nuestra memoria con sus hermosas flores y con sus sabrosas frutos.

El origen de la cereza parece estar en Asia Menor o, según otros autores, en el Mar Muerto, aunque se estableció en el continente europeo gracias a los pájaros migratorios que durante sus viajes diseminaron sus semillas.

El cerezo silvestre es conocido con el nombre del Prunus avium (L.) y pertenece a la familia de las rosáceas. Su cultivo data de la Prehistoria, se han encontrado huesos de este alrededor de asentamientos palafíticos de la Edad de Piedra.

Los griegos sentían gran debilidad por las cerezas. En el libro de la Historia de las plantas Teofrasto (371 a. de C.) menciona las cerezas llamadas Kerasos. El médico contemporáneo de Hipócrates, Diphilus Siphnius, describe a las cerezas como ”muy placenteras para el estómago hambriento y sirven como remedio si se toman con agua fría: pero las rojas son mejores y provocan la orina”.

Con el Imperio Romano se extendieron por diversas regiones europeas. Los romanos eran muy hábiles en la arboricultura frutal y progresivamente fueron multiplicando variedades. De este fruto que conquista corazones aun se conservan vestigios en Versalles, en el jardín de Luis XIX, donde los cerezos tenían preferencia junto a las fresas.

Gracias a los injertos hay numerosas variedades de cerezas, yendo de las más cercanas a sus orígenes silvestres -más ácidas- a las más recientes variedades injertadas, que son más dulces y carnosas.

El árbol del cerezo tiene una gran peculiaridad: tiene un espíritu familiar ya que suele retoñar por la raíz, de la misma manera que muchas personas nos gusta ver como crece a nuestro alrededor la familia.

En primer lugar, las cerezas tienen abundantes vitaminas, más las ácidas que las variedades dulces: tienen cantidades considerables de vitaminas A, C y fibra. De hecho, las cerezas contienen veinte veces más beta-caroteno (vitamina A) que las fresas.

La cereza tiene en su composición diferentes compuestos fenólicos que les da una gran característica de ser una fruta antioxidante sobre todo en las de color más oscuro.

Gracias a ser antioxidantes, son beneficiosas para nuestro corazón y sistema cardiovascular y contra varios tipos de cáncer.

Las cerezas son un alimento diurético gracias a su gran cantidad de agua y favorecen la eliminación de líquidos. Sumado a su contenido en potasio, el consumo de estas frutas mejora cálculos renales, hipertensión y otras enfermedades asociadas a la retención de líquidos.

También ayudan a desintoxicar nuestro organismo especialmente el hígado y riñones, mejorando nuestro metabolismo y evitando enfermedades.

Por su contenido en flavonoides -responsables de su pigmentación son las llamadas antocianinas- reducen la inflamación, el dolor de tendones y músculos y los síntomas de la artritis y la gota. La cereza fresca también se considera un antiinflamatorio natural.

Los estudios realizados por Velioglu en 1998, demostraron que la cereza presenta valores elevados de quercetina, similares a la manzana. La quercetina nos ayuda a regular la histamina y tiene la habilidad excepcionalmente efectiva para librar al cuerpo de los radicales libres dañinos mientras inhibe varias enzimas que causan inflamación y estimulaba el crecimiento de poblaciones de microbiota intestinal beneficiosa por su acción prebiótica entre otros beneficios.

Las cerezas contienen melatonina, que ayuda a regular el ritmo cardíaco y el sueño.

Gracias a su contenido en fibra tienen propiedades saciantes y su consumo es un gran aliado para combatir el estreñimiento. Estas fibras solubles e insolubles también tienen funciones importantes para la salud humana como el control de los niveles de glucosa en sangre niveles; reducción de los niveles de colesterol total; control de peso y prevención de la diabetes.

Hay una gran diferencia en cantidades de nutrientes entre las cerezas ácidas y las dulces, siendo más nutritivas las ácidas y más sabrosas para postres, aunque si eliges estas ultimas deberás agregar un toque más de dulce si eres goloso.

INGREDIENTES PARA LA MASA

INGREDIENTES PARA EL RELLENO

Puedes añadir pimienta o nuez moscada al gusto. Y no olvides que la yuca, la mandioca y la tapioca son lo mismo.

ELABORACIÓN

Para la masa:

Para el relleno:

Agrégale el relleno a la base. Cubre el pastel con papel de hornear y hornea por 30 minutos a 140º. Revisa el pastel tras 20 minutos para ver cómo se mantiene la corteza. Retira del horno y deja enfriar antes de servir.

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Author: redaccion@20minutos.es (Andrea Carucci)

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