Así ha cambiado la pandemia de COVID-19 nuestra vida sexual y nuestras relaciones

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Se ha especulado mucho sobre cómo la pandemia de COVID-19 cambiaría nuestra vida sexual. Al principio, cuando la gente pensaba que se enfrentaría a un par de semanas en casa, se predijo un nuevo baby boom. Se suponía que mucha gente pasaría su nuevo tiempo libre teniendo sexo apasionado.

Luego, cuando quedó claro que la cuarentena duraría mucho tiempo, empezaron a aparecer las predicciones de un boom de divorcios: por primera vez, la gente estaba atrapada en casa con sus cónyuges y, en muchos casos, con sus hijos, sin escapatoria. Seguramente eso provocaría muchas rupturas. 

Finalmente, se especuló sobre un «verano caliente” con la llegada de las vacunas. Una vez que las éstas empezaron a salir, volvimos a predecir que la gente aprovecharía su relativa libertad para empezar a ligar a todas horas como ocurre en el caso con kinesiólogas en Lima.

Pero nada de esto ocurrió realmente. Veamos a continuación cómo ha cambiado nuestra vida sexual y la manera de relacionarnos tras la pandemia del COVID-19. 

  1. La gente tiene menos sexo en general

Diferentes encuestas realizadas a hombres y mujeres de entre 18 y 35 años ha puesto de manifiesto las dificultades a la hora de tener relaciones sexuales durante la pandemia. Desde un escaso interés sexual, una falta de deseo sexual con las parejas hasta problemas para llegar al orgasmo.

Sin embargo, estos resultados no son demasiado sorprendentes. Hay un par de razones importantes por las que la gente puede haber tenido menos sexo que antes de la pandemia. En primer lugar, es posible que las parejas hayan tenido menos oportunidades, especialmente si hablamos de aquellas parejas que tenían hijos en casa. Por otra parte, las personas que mantenían relaciones a distancia también perdían oportunidades de tener sexo en pareja y en persona, al igual que las personas solteras que estaban acostumbradas a quedar con scorts en Santiago de Chile.

Pero tal vez la mayor razón por la que la gente vio un descenso de la libido o problemas para llegar al orgasmo es el estrés y la incertidumbre que COVID-19 causó en todo el mundo. Para mucha gente, el estrés y la ansiedad son grandes asesinos de la libido, y la pandemia nos dio muchas, muchas razones para estar estresados. 

  1. En lugar de un baby boom, hubo un baby bust

La predicción del baby boom no es exactamente nueva. Cada vez que hay una gran tormenta que obliga a la gente a quedarse en casa durante un tiempo, la gente especula sobre una afluencia de nacimientos. La lógica tiene sentido: existe la posibilidad de que la gente tenga más sexo cuando se queda en casa y, estadísticamente, más sexo debería equivaler a más bebés. Pero esta predicción ignora tanto el estrés de la pandemia que mata la libido como la existencia de anticonceptivos muy eficaces.

Con los hospitales repletos de pacientes de COVID-19, el miedo a contraer el virus y razones económicas como la pérdida de empleo, no es difícil entender por qué las parejas retrasan a propósito el tener un bebé durante la pandemia.

  1. Las parejas se comunican más

No todo lo que cambió la COVID-19 en nuestras relaciones fue pesimismo. De hecho, los datos indican que muchas parejas aprendieron a comunicarse más eficazmente durante la pandemia. En lugar de la previsible explosión de divorcios, la gente descubrió cómo hacer que sus relaciones funcionaran.

Por supuesto, seguía habiendo rupturas y divorcios, pero la tendencia general de las relaciones era sorprendentemente positiva. 

  1. La gente está explorando los juguetes sexuales, los lubricantes y las manías

Otro aspecto positivo para muchas parejas, y algunos solteros, fue el impulso a la exploración sexual. Los datos muestran que muchas personas probaron juguetes sexuales por primera vez durante la pandemia. 

Así pues, las parejas que podían estar juntas fácilmente exploraron nuevas formas de placer, así como tener sexo en nuevas posiciones o nuevos lugares, mientras que los solteros probaron soluciones virtuales como el sexting y el sexo telefónico.

  1. Las citas online están en auge

Aunque antes de la pandemia las aplicaciones de citas como Tinder ya se habían dado a conocer, ha sido el confinamiento y las duras restricciones las que han añadido combustible a la tendencia. De hecho, según diferentes estudios, son muchas las personas que probaron las citas en línea por primera vez durante la pandemia.

Ahora bien, se ha comprobado que la naturaleza actual de las citas online es muy diferente a las de antes. La gente mantiene conversaciones más largas, significativas e íntimas en línea. 

Antes de la pandemia, mucha gente utilizaba las aplicaciones de citas como una forma de encontrar a alguien con quien salir, enviar unos cuantos mensajes y quedar en persona lo antes posible. Ahora, la gente se toma el tiempo de conocer realmente a alguien en línea primero. También aumentan las citas virtuales, que les ayudan a tantear el terreno antes de conocer a alguien en persona. Una cita virtual tiene la ventaja de ser totalmente gratuita y de permitirte escapar fácilmente si lo necesitas.