La colección del empresario asturmexicano Juan Antonio Pérez Simón se instalará en 2027 en la Serrería Belga, tras una cesión de 50 años por parte del Ayuntamiento de Madrid. Este movimiento reconfigura el eje cultural más denso de España. Ubicada a menos de 500 metros del Museo del Prado, el Thyssen-Bornemisza y el Reina Sofía, la sede reforzará el estatus global de la Milla de Oro. La colección incluye más de 4.000 piezas de pintura, escultura, dibujo y artes decorativas. Su llegada no es solo cultural: impulsa inversión, turismo y empleo especializado.
¿Por qué la Serrería Belga fue elegida como sede permanente?
El edificio forma parte del Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2021. Esta condición impuso rigurosos criterios de conservación y compatibilidad arquitectónica. Pérez Simón eligió el espacio por su ubicación estratégica y su potencial de integración urbana. El estudio Langarita-Navarro, ganador del Premio de la Bienal Española de Arquitectura, lidera la remodelación. El proyecto prioriza la accesibilidad y la continuidad con el entorno histórico.
El rol del marco legal y patrimonial
La cesión se enmarca en la Ley de Patrimonio Histórico Español y en el Convenio de la UNESCO sobre Protección del Patrimonio Mundial. Cualquier intervención en el Paisaje de la Luz requiere informe previo de la Comisión Nacional de Patrimonio. El Ayuntamiento de Madrid asume la responsabilidad de conservación, mientras la Fundación Pérez Simón se encarga de la gestión museográfica y curatorial.
¿Cómo impacta económicamente la instalación de la colección?
La llegada de la colección generará al menos 120 empleos directos durante la fase de adaptación. Se estima un aumento del 18 % en visitantes extranjeros a la zona cultural de Madrid. El gasto medio por turista en el barrio de las Letras subirá un 22 %, según proyecciones del Observatorio de Turismo de la Comunidad de Madrid. Además, el proyecto activa una línea de financiación pública-privada con fondos europeos del Programa NextGenerationEU, destinados a recuperación cultural postpandemia.
Sinergias con el ecosistema museístico nacional
La colección no competirá con los museos estatales. Su enfoque en el arte académico del siglo XIX, el romanticismo español y las artes decorativas del siglo XVIII complementa las colecciones del Prado y el Thyssen. Se prevé un programa de préstamos cruzados y exposiciones itinerantes con el Museo Nacional de Escultura de Valladolid y el Museo de Bellas Artes de Bilbao.
¿Qué obras y periodos destacan en la colección Pérez Simón?
La colección abarca desde el Renacimiento tardío hasta el modernismo europeo, con énfasis en artistas españoles como Joaquín Sorolla, Ignacio Zuloaga, Francisco Pradilla y José María López Mezquita. También incluye piezas clave de William Bouguereau, Adolphe-William Bouguereau, Jean-Léon Gérôme, y esculturas de Antoine-Louis Barye. Destacan los manuscritos iluminados medievales, los relojes de torre del siglo XVII, y una de las colecciones más completas de porcelana de la Real Fábrica de Buen Retiro.
La dimensión educativa y digital
El proyecto incluye una plataforma de realidad aumentada para escuelas y universidades. Se desarrollará un catálogo digital abierto, con acceso gratuito a más del 70 % de las obras. La Serrería Belga contará con un laboratorio de conservación preventiva certificado por el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE).
¿Qué datos clave debe conocer cualquier profesional del sector cultural?
- La cesión del edificio es por 50 años, renovable por acuerdo mutuo.
- El presupuesto total de remodelación supera los 28 millones de euros, con un 60 % de financiación pública.
- La colección se exhibirá en rotación: máximo el 30 % de las 4.000 piezas estarán visibles en cada ciclo expositivo.
- Se creará una cátedra universitaria conjunta entre la UCM y la Fundación Pérez Simón para estudios de arte decimonónico.
- El edificio contará con certificación LEED Silver, la primera para un museo municipal en Madrid.
El proyecto refuerza el liderazgo de España en la gestión de colecciones privadas con impacto público. No es solo una mudanza de obras: es una redefinición del rol del mecenazgo en la política cultural nacional. La Serrería Belga dejará de ser un espacio residual para convertirse en un nodo de investigación, formación y difusión de primer nivel.
